Actualizado hace: 18 minutos
Portoviejo
Su hijo y esposo se quemaron

Franklin ardía en llamas y de la desesperación se movía de un lado a otro gritando por ayuda. Jazmín lo miraba y también clamaba.

Jueves 14 Septiembre 2017 | 04:00

Ella sólo veía a su esposo Franklin Moreira Mejía (34)y aunque su hijo Franklin también estaba en el lugar ella no lo notaba, y por eso en un primer momento no creía que él estuviera muerto. 
Estaban por ponerse un negocio de venta de salchipapas y hamburguesas y en ese momento conectaban la manguera del cilindro de gas de uso doméstico con la cocina. Al parecer algo falló y se produjo una explosión.
Su esposo y su hijo recibieron parte del gas y el fuego  los cubrió rápidamente, relató Jazmín. 
“Fue en segundos, todo ocurrió en segundos”, recuerda Jazmín Tubay.
Las imágenes de aquel día están intactas.
Gran cantidad de personas se aglomeró en el lugar, pero la puerta se trabó y la ventana tenía una protección de hierro, por lo que a pesar de los intentos de vecinos, nadie los pudo sacar a tiempo. Padre e hijo murieron quemados frente a la gente. 
Cuando el fuego se extinguió, los cuerpos quedaron tendidos en el pequeño local.
Los voluntarios de los organismos de socorro llegaron sólo a constatar la situación. Era un 14 de noviembre del 2015.
Jazmín tiene constantes problemas de salud. Asegura que desde que su marido y su hijo murieron los males no la dejan en paz. 
 
Sin trabajo.  En ese momento me ofrecieron ayuda. Dijeron que me apoyarían para que me pusiera una tienda y eso no ha ocurrido. Esta madre quedó a cargo de tres hijos de 11, 16 y 19 años de edad. 
En la actualidad sólo las niñas estudian, su hijo de 16 años dejó las clases para trabajar y apoyar en el hogar. Sentada sobre una piedra, Jazmín observa la foto de su esposo y llora, era él quien trabajaba para mantener a la familia, recalca. 
Narra que hay días en que no tiene dinero para atender las necesidades de la casa y es allí cuando más se acuerda de él. 
Lo ve envuelto en llamas y pidiendo ayuda. Fueron varios años de convivencia que terminaron trágicamente.
 Jazmín no puede contener las lágrimas, dice que quisiera darles más a sus hijos, pero no le alcanza. 
Aún no pierde la fe de recibir apoyo para poner un negocio, ella quisiera vender legumbres, pero no tiene capital para emprender. Comenta que pese al dolor que lleva por la partida de su hijo y marido, lucha para darles lo mejor a sus retoños. 
Asegura que es por sus hijos que aún no se ha derrumbado, pues desde que sus seres queridos murieron ella no ha vuelto a sonreír. 
 
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