Actualizado hace: 5 horas 8 minutos
COSTUMBRES
Tomadores de yage aún perduran

En la comunidad Cofán-Dureno, de Lago Agrio, todavía hay quienes quieren seguir los pasos de los taitas.

Viernes 12 Mayo 2017 | 04:00

 Una muestra del interés por ser maestros es la de Rubén Criollo, de 23 años de edad, quien lleva un proceso de aprendizaje de 13 años y dice que aún “falta recorrer mucho camino” para convertirse en shamán y poder ayudar a las personas a curar sus males.

Por ahora es un aprendiz que sigue de cerca las enseñanzas de su padre, un taita de la comunidad Cofán-Dureno, asentada en Lago Agrio-Sucumbíos.
“Los shamanes apoyan a la gente cuando están enfermos; les curan, les sanan, porque cuando toman el yage ven lo que tienen y les curan”, asegura Criollo.
¿Qué le motivó a seguir los pasos de su padre?
Mi padre es taita. Estoy aprendiendo poco a poco. Mi padre me decía, cuando era niño, que tome yage y apoye a las personas de la comunidad. Mis abuelos, quienes también son taitas, han pedido que no se pierda esa tradición, entonces estamos nosotros para aprender y apoyar a la gente.
¿ Desde cuándo se interesó?
Tenía aproximadamente diez años cuando le manifesté a mi padre mi interés por tomar yage. Me dijo que sí, pero me indicó que hay que cuidarse mucho. Se debe tener una buena alimentación, alejarse de ciertas cosas y personas, como de mujeres que estén menstruando o estén embarazadas y de los perros. Quienes tomamos yage debemos comer lo que el estómago puede guardar, caso contrario nos haría daño. 
¿Hay que hacer sacrificios para ser un tomador de yage y shamán?
Nosotros “sufrimos” para ser taitas. Este sufrimiento quiere decir que debemos someternos a una dieta estricta porque no comemos carnes rojas, por ejemplo; no tenemos contacto con mujeres y si una de ellas que está menstruando pasa por nuestro lado, nos afecta, debemos tener un cuidado espiritual profundo.
¿Cómo preparan el yage?
El yage se obtiene de cocinar un bejuco que antes se sacaba de la selva, pero que ahora se cultiva en las chacras familiares, con el yageucu, que son las hojas de un pequeño árbol. 
Se cocina en una olla grande con abundante agua durante un día entero y a fuego medio y para que los efectos no sean muy pesados se cuida mucho que la espuma que se hace al hervir no caiga a la tierra.
¿Qué siente cuando bebe el yage?
La ‘borrachera’ del yage es un trance. Después de tomar la bebida nuestro cuerpo queda en la tierra y nuestro espíritu viaja a otra parte muy lejos. 
El padre de mi padre le ha contado que ellos llegan hasta Dios; que van por el camino del Sol, que suben al cielo y conversan con Dios y que les ha pedido no hacer brujería, porque eso es malo.
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