Actualizado hace: 7 minutos
¡PONGÁMONOS EN VALOR!
¡PONGÁMONOS EN VALOR!
Por: Víctor Corcoba Herrero

Viernes 21 Abril 2017 | 04:00

Confieso que me gusta el duodécimo y último período del año en el calendario gregoriano, diciembre, por aquello de los buenos propósitos a final de mes. En un mundo de sentimientos contradictorios, donde nos educan para el triunfo en lugar de prepararnos para el valor, hace falta sin duda proyectarnos una buena ración de utopía, o de valía armónica; y, así, poder enseñar los dientes ante la falsedad vertida por los caminos de la vida.

Los tiempos actuales, tan diversos y distintos según territorios, andan atormentados por la sin razón de un mundo terrorífico. Deberíamos parar este absurdo ánimo de venganzas y violencias, con otras poéticas más de abrazo, más del aliento, más de la claridad que de las oscuridades. No podemos fragmentarnos. Nos necesitamos como piña planetaria. Nuestra propia vida es una vida en los demás y por lo demás, lo que requiere diversas sintonías, variados abecedarios, pero un distintivo lenguaje, el de una corpulencia coordinada bajo un mismo pulso, que no es otro que la poética del acoger y perdonar. 
Por ello, sería bueno que los nuevos proyectos educativos, hablasen de menos triunfos pasajeros y de más fortaleza para reencontrarse con tanto corazón herido, con tantas existencias rotas. Deberíamos no pecar de ignorancia y saber, que nada que se consiga sin esfuerzo es verdaderamente valioso, pues, hasta para conocer la dicha hay que tener el valor de resistir y tragar.
Sin duda, la mejor docencia es aquella que enseña a ser compasivo, humanitario, tocando y vendando los cuerpos ensangrentados, reciclando espíritus contaminados por el espanto, rehabilitando, con generosidad y tesón, aquellas atmósferas putrefactas por otras más auténticas y justas. 
El ser humano necesita ponerse en acción. Activarse como valor. Sentirse único y exclusivo; y, a la vez, en relación con sus análogos y necesario para sus análogos. 
Extendamos manos. Sembremos sonrisas. No perdamos la oportunidad de acercar una palabra amable en todo momento. Generemos un nuevo estilo de comportamiento. Es el momento de transformarnos y de transformarse. Aprendamos a sufrir, pero a sufrir juntos. También a reír, a reír unidos.  Asimismo, pidamos la voz y la palabra. Tengamos la serenidad de escucharnos unos a otros. Nada está perdido si se tiene el ánimo de proclamar, con humildad, la grandeza de toda vida. Allá donde un corazón humano habite, hay esperanza, debe haberla siempre, porque hasta el propio vivir es un permanente latido, un continuo bucear, una incesante tensión de verbos que han de ensamblarse para aflorar el poema perfecto, que es toda existencia. 
Ojalá volvamos a ser cantautores de certezas, gentes de bien en su integridad, personas de silencios compartidos. No se debe permitir la devaluación del ser humano. Pongamos la dignidad de todo caminante en el plan de globalización. Que no se dilapide ningún espíritu por falta de cariño. En lugar de don dinero cotice el calor del alma. 
 
  • ¿Qué te pareció la noticia?
  • Buena
  • Regular
  • Mala

Recomendadas para ti:

Impreso | Jueves 22 Junio 2017

Impreso Jueves 22 Junio 2017
Compartir en
Compartir en