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Pablo necesitó ayuda psicológica tras el terremoto del 16A

A Pablo Córdova el terremoto del 16 de abril le cambió la vida. Sobrevivió 46 horas sepultado en un edificio y logró salir adelante.

Viernes 22 Julio 2016 | 08:30

Él fue el último sobreviviente rescatado en Portoviejo, luego del sismo. 

Cuando sucedió la desgracia que marcó a Manabí, Córdova Cañizares estaba en el hotel El Gato de Portoviejo, que con sus cuatro pisos lo enterró.
Aún recuerda que para mantenerse vivo en medio de los escombros y la oscuridad tuvo que recurrir a sus conocimientos de yoga, que le permitieron tenerlo con calma y a no ponerse ansioso, además que puso en práctica detalles de lo que había visto en programas de supervivencia de National Geographic o Discovery Channel, además pone como protagonista a un viejo teléfono celular que le permitió comunicarse con conocidos, en este caso con una profesora de Esmeraldas para que lo rescaten, lo cual efectivamente así sucedió.
Se reinserta. Luego del rescate la vida de este administrador cambió totalmente, incluso hasta de nombre, pues sus allegados lo rebautizaron como “Milagrito”, en honor a su espíritu de supervivencia.
Su fiesta de cumpleaños también cambió, pues le tocaba el 12 de mayo, pero su familia considera que mejor celebre cada 18 de abril, cuando fue sacado de las losas de concreto que lo aplastaban.
Luego del rescate, con los días fue presa de la tristeza y desolación al saber que el edificio donde trabajaba no estaba en pie y se quedó sin trabajo, por lo que de inmediato empezó a buscar  tareas como albañil, pintor y lo que se requiera con tal de sacar adelante a su familia, ya que se considera un hombre trabajador. Sin embargo, dijo que las cosas no siempre salían bien y tenía pesadillas, una de las más recurrentes era que se caía de la cama. En definitiva la depresión retornaba.
En ese estado destaca la colaboración de la psicóloga Mariana Bermúdez, quien fue su apoyo cuando estaba deprimido.
Llega el trabajo. Las cosas empezaron a cambiar para bien desde el mes de julio, cuando el servicio de rescate ECU-911 le dio trabajo. 
Aquello lo llenó de mucha alegría, pues ese había sido su sueño desde hace años, incluso había entregado su carpeta con datos para que lo contraten, pero no tenía éxito hasta después del terremoto, cuando lo llamaron para que trabaje.
Allí cumple servicios varios y es la admiración de sus compañeros, que lo identifican como el sobreviviente.
Destaca que la fama sí golpeó a su puerta para indicar que lo llaman personas de todo el mundo, los bomberos que lo rescataron siempre están pendiente de él. 
Sin embargo, uno de sus mayores orgullos es haber compartido con los presidentes de Ecuador, Rafael Correa; y de Colombia, Juan Manuel Santos, quienes escucharon atentos sus relatos inspiradores. “La vida ha sido buena conmigo, soy un católico agradecido. Sé que Dios tiene una misión para mí, la cual tengo que ir descifrando”, señala. 
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