Actualizado hace: 4 horas 19 minutos
Eudaldo Flor
Don Tito Molina

Mañana olvidaré el dolor que siento hoy, por la muerte de Tito.

Domingo 10 Junio 2007 | 21:58

Más, lo que no olvidaré es el significado del hombre, lo que representaba; el vestigio que deja en una sociedad donde el valor humano y su concepto sensible, intelectual y espiritual se va empobreciendo, quedando escasos sobrevivientes, caballeros como él, cuyo buen humor, chispa y talento enriquecía las conversaciones en el momento solaz. ¿Quién de los que conocíamos y tratamos, no recuerda al Tito elocuente, a veces altisonante, como un personaje de comedia artística, de prosodia perfecta diciendo un poema del ayer, de aquellos poetas desaparecidos; o entonando una canción del pasado sentimental? Esto fue antes de recluirse en los límites de su hogar silencioso y placentero. El rincón donde yo acudía a mostrarle mis últimos escritos; proscritos a veces, por lo inútil que es enseñar lo incompatible en una sociedad que fue cambiando el buen humor por el chiste: el humor es fino y sugiere, el chiste es grosero y directo. Hoy, es este último que se impone en los medios desde los niveles más poderosos de la política. Humorísticamente podría expresarse que la sociedad actual es un chiste, una comedia humana de actores improvisados que nunca han conocido el teatro. Tito sí, culto y elegante, homenajeando el paso de las reinas con el verso y la palabra en aquel tiempo, cuando la ciudad se vestía de romanticismo. Terminaré recordando como un consuelo fúnebre aquellos versos: “No es el miedo a la muerte, es la pena de saber que no somos más que flores abiertas, lo que me hace escribir este poema… que nos vamos haciendo un recuerdo en la tarde”.
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