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Quedaron dos Marías tras el terremoto del 16A

El terremoto del 16 de abril separó un lazo de amistad y sangre de más de 20 años entre las primas María Pilalumbo y María Limichanga.

Lunes 11 Julio 2016 | 08:00

Ambas estaban juntas aquella noche, pero solo María Pilalumbo pudo sobrevivir a la catástrofe.  
Ellas, junto a otra prima también llamada María, tuvieron un negocio de frutas y verduras llamado “Las tres Marías”. 
Luego se separaron y solo dos (Pilalumbo y Limichanga)  trabajaban en sus negocios en la esquina de la  avenida 107 y calle 101 de Tarqui. 
Momentos antes del movimiento, Limichanga llegó acompañada de su sobrino, Luis Pilalumbo, a visitar a su prima que estaba en el local de frutas acompañada de su esposo Galo Chaluisa.
Estaban reunidos cuando empezó a temblar el edificio  y en segundos quedaron bajo los escombros. 
Después de los gritos todo se quedó en silencio. 
María Pilalumbo sentía el peso de los escombros y también de sus pensamientos ya que creía que no iba a salir viva. Luego de un momento su teléfono empezó a sonar, eran sus familiares de Quito para saber cómo estaba. 
Con el poco aire que tenía en el lugar pudo decirle a sus familiares que estaba atrapada bajo la losa. Ellos  (los familiares) llamaron a Ángel Mora, amigo de la familia para que la rescatara. 
Él con varias personas y con palas y picos llegaron al lugar.
Los acompañantes de Mora se rindieron varias veces porque los escombros eran más grandes que sus fuerzas.
Estas palabras llenaban de tristeza y temor a María Pilalumbo porque sabía que si no era rescatada pronto,   iba a terminar ahogándose. 
En medio de todo el desastre, ella dice que escuchó el último suspiro de su prima pero se negó a pensar que estaba muerta. 
Pasaron siete horas y por fin pudieron llegar hasta donde se hallaba. 
La primera bocanada de aire sin escombros le dio la certeza que estaba viva y esperaba que sus familiares corrieran con la misma suerte. 
Un corte en la cabeza, otro en la pierna y golpes en el resto del cuerpo eran las lesiones que tenía y fue llevada hasta el hospital del Seguro Social donde fue atendida. Allí estuvo hasta las dos de la tarde del siguiente día y no dejó de preguntar por su esposo, su prima y el sobrino de ella. 
Para que se tranquilizara le dijeron que estaban vivos, pero luego supo que estaban muertos.  Pilalumbo cree que Dios le dio la oportunidad esa noche para poder criar a sus hijos de 14, 12, 7 y 3 años de edad.
Nuevo comienzo. Debajo de los escombros no solo murió su esposo, su prima y el sobrino de ella, sino también quedó sepultado su negocio. Pero el amor a sus hijos le ha dado la fortaleza para empezar nuevamente desde las ruinas. Es así que actualmente volvió a colocar su puesto de frutas y verduras en la calle 307 y avenida 216 del barrio María Auxiliadora. 
Esto le trae recuerdos porque hace casi veinte años junto a sus dos primas pusieron su primer negocio de frutas y verduras. Con este nombre fueron muy populares en el mercado de Tarqui, pero cada una tomó su rumbo cuando Pilalumbo se casó. Pero el lazo de amistad y de sangre que llevaban siempre las mantuvo juntas. 
Por ahora María tiene un único objetivo y es salir adelante con su negocio y poder criar a sus hijos. Aunque también está buscando a su amigo Ángel Mora para agradecerle por llegar a rescatarla y darle una nueva oportunidad para vivir.
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