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Alfonso Delgado González | Fax 05-2691670
Narcisa de Jesús
Alfonso Delgado González | Fax 05-2691670

Con el anuncio que hace pocos días hizo el Vaticano, ya serán tres los santos que tendrá el Ecuador. El Papa Benedicto XVI aprobó la santificación de Narcisa de Jesús Martillo Morán, la que será elevada a los altares en una ceremonia especial a realizarse próximamente en fecha y lugar a ser anunciados oportunamente.

Miércoles 06 Junio 2007 | 21:52

La actual beata de Nobol es ampliamente conocida en todo el país por sus virtudes y su pueblo natal es visitado diariamente por cientos de feligreses que acuden al santuario especialmente construido para que reposen allí sus restos traídos de Lima hace 50 años y que permanecen en una urna que contiene el cadáver incorrupto de esta joven que en sus 37 años de vida hizo y sigue haciendo mucho por los que necesitan de su ayuda. Las pruebas que facilitaron su beatificación y posterior santificación fueron debida y prolijamente comprobadas, considerándosela virtuosa, lo que llevó al Vaticano a ponerla en el sitial en que ya están esos otros dos ecuatorianos: Mariana de Jesús y el Hermano Miguel; y en donde pronto también estará la beata Mercedes Molina. Los actos de fe, humildad, servicio y penitencia que Narcisa practicó con amor y sacrificio para conseguir el perdón divino a favor de los ecuatorianos, deberían llevarnos a la reflexión para tratar de hacer algo positivo por este Ecuador que en los actuales momentos requiere de la participación de todos, para que, dejándose de lado los odios, los egoísmos y actitudes separatistas, aunemos voluntades y trabajemos juntos por tratar de cambiar a este Ecuador que va de tumbo en tumbo por la actitud negativista de quienes están en la obligación de dar ejemplos a la ciudadanía si es que de verdad se quiere dejar atrás la trillada partidocracia, las diferencias sociales pretextadas con los pelucones, las cacareadas mafias políticas, la tan combatida corrupción, porque, según parece, los cantos de sirena siguen prevaleciendo y si la "Azucena de Quito" nos previno que el Ecuador desaparecería por los malos gobiernos, a la Narcisa debemos encargarle que ilumine a los gobernantes de ahora y del futuro, para que, con inteligencia y sabiduría, sepan conducir a este país por la senda del progreso, del trabajo mancomunado, del cumplimiento de las obligaciones y del respeto a los derechos de todos. Son muchos los milagros atribuidos a Narcisa, los que en su amplia mayoría no han sido divulgados. Pero, el más importante y trascendente tendrá que ser el que haga por éste su Ecuador, el que, como ya se ha dicho a través de los años y a través de consecutivos gobiernos, requiere de cambios profundos, comenzándose por el más necesario: que cambiemos de modo de ser y de actuar nosotros los ecuatorianos.
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