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Eduardo Brito Mieles | E-mail: ebritom@uio.satnet.net.
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Eduardo Brito Mieles

En sanidad – cuidado del medio ambiente y salud pública, son modestísimos los esfuerzos de atención e inversión de la autoridad pública.

Martes 05 Junio 2007 | 20:11

La muestra palpable de negligencia o desidia para ello es la actitud de la población, habituada a ensuciar el ambiente donde vive. Agrego que más del 30 por ciento de la misma población no tiene acceso a los servicios básicos de salud, y el ministerio del ramo e instituciones conexas son incapaces para atender a casi la mitad de ellos que tienen los peores indicadores de salud. ¿De quién es la responsabilidad? En primer lugar de las personas sin aseo individual, familiar y barrial. De ellos proviene el riesgo epidemiológico. Siguen los municipios, preocupados más de la obra visible, contractualmente rentable en lo económico y político, que de mejorar las condiciones de vida y de salud, la calidad de servicios, la vigilancia y prevención de esos riesgos de epidemia y muerte. En la cúspide, están los ministerios de Salud, Medio Ambiente y Bienestar Social, con el mayor tramo de culpa, por no coordinar entre sí el aprovechamiento de sus recursos financieros, ni coordinar acciones con entidades locales, como los Consejos de Salud de cada cantón. Finalmente, estos Consejos alegan pobreza económica e incumplen su misión legal. A propósito, el Consejo de  Salud del cantón Portoviejo debe resolver el problema sanitario, que en nuestra capital es de preocupante gravedad por las descargas contaminantes, con efectos infecciosos y mortales, causados por basuras y otras inmundicias pestilentes en sus calles y a lo largo del río Portoviejo, a cuyo lecho llegan aguas negras y otros deshechos orgánicos que, debiendo canalizarse por alcantarillas hacia lagunas de oxidación o pozas sépticas en las viviendas construidas en las dos riberas del río, es lacra tóxica y mortal que infecta el medio ambiente y amenaza la salud pública. Como muestrarios, cito la entrada de San Alejo, en el lado izquierdo de la carretera a Picoazá, avenida del Ejército. Viviendas que desaguan excretas a través de tubos de cemento que van directo al río. En Picoazá, desde el puente se ve más patéticamente el problema. La descarga de basura e inmundicias, allí  es más abundante e incide en problemas infecciosos, parasitosis, procesos diarreicos y respiratorios. La población se baña en estas aguas verdosas, aceitosas y pestilentes que van directo al mar, sin que la población local, ni autoridad alguna, evite este pernicioso mal. Desde el puente de El Salto, se observan tuberías y canales de cemento que descargan directamente al río las aguas negras y combustibles degradados de gasolineras y viviendas sin canalización ni pozas sépticas. En Los Cerezos y El Papagayo, en las áreas que bordean al río, el mismo proceso contaminante. Aterra saber cuanta gente que vive en sus orillas, se infecta con las aguas de nuestro río que llega con sus colores de muerte a contaminar el mar. ¿ Qué dice el Consejo de Salud de Portoviejo… ¿Qué responde el Gobierno Nacional ?.
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