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Reseña de la próxima santa de los ecuatorianos

Narcisa de Jesús Martillo nació el 29 de Octubre de 1832, en Nobol, arquidiócesis de Guayaquil el día de San Narciso. Sus padres eran agricultores y buenos cristianos. La fecha de su bautismo es desconocida. Contaba con 7 años cuando recibió el sacramento de la Confirmación de manos de Mons. Francisco Javier de Garaicoa, primer Obispo de Guayaquil, el 16 de Septiembre de 1839, dentro de las fiestas patronales del Señor de los Milagros de Daule.

Lunes 04 Junio 2007 | 19:32

A los 15 años aprendió el oficio de costurera que ejerció a domicilio y en las familias vecinas. Desde muy joven recibió como don del Espíritu Santo, un gran amor a la Oración: dejaba a menudo los juegos y los amigos para retirarse a su habitación o junto a un árbol de guayabo en la hacienda familiar, para orar. Pasó su vida en familia, dedicada a las tareas domésticas y a la costura, creando una atmósfera de caridad, alegría y paz entre sus cuatro hermanos y sus cuatro hermanas. Siendo niña perdió a su madre. Así, ella tuvo que encargarse de la crianza y educación de sus hermanos menores. En esos años conoció la vida de Santa Marianita de Jesús, beatificada poco tiempo antes, y a quien imitará con su vida, hasta tal punto que uno de sus directores espirituales escribió “basta leer la vida de Santa Marianita para conocer las virtudes de Narcisa”. De esa época de su vida se recuerda su caridad, su alegría, su gran amor por la oración y la gran importancia que le daba a la dirección espiritual. Cuando tenía 18 años muere su padre, y ella emigra a Guayaquil. Allí trabaja como costurera y comienza a dirigirse con Luis Tola, quien después será obispo de Portoviejo. En la catedral de Guayaquil, y antes en la parroquia de Daule, dedicó mucho tiempo al apostolado, especialmente a los niños, a quienes les enseñaba catecismo. También trabajó con jóvenes abandonadas y refugiadas en la “Casa de las Recogidas” y visitaba a los enfermos y moribundos. Después se trasladó algún tiempo a Cuenca para atender a Monseñor Amadeo Millán, quien era su director espiritual, y que había contraído tuberculosis. En 1867, cuando fallece monseñor Millán, regresa a Guayaquil, a la “Casa de las Recogidas”, donde, junto con la Beata Mercedes de Jesús Molina, enseña costura a las niñas huérfanas. Algunos de sus directores han destacado el amor que ella tenía a Jesús en la Eucaristía y a la Santísima Virgen. Cuando vivía en Guayaquil perteneció a la Asociación Piadosa de Hijas de María, cuyo programa consistía en la práctica de las virtudes cristianas a imitación de María y en las obras de apostolado y de caridad. En 1955 su cuerpo incorrupto es trasladado desde Perú a Guayaquil, y en 1972 regresa a Nobol, lugar donde había nacido. Fue beatificada el 25 de octubre de 1992 junto a los mártires de Barbastro por Juan Pablo II. En el santuario localizado en el cantón Nobol, reposan los restos mortales de la Beata Narcisa de Jesús. Se pueden observar los avíos o utensilios que utilizaba para los autocastigos, además de algunos de los atuendos que utilizaba la beata; el 25 de octubre de cada año se celebra el aniversario de Beatificación. Algunos extractos de la homilía de beatificación del papa Juan Pablo II “Narcisa de Jesús Martillo Morán, joven laica nacida el siglo pasado en Nobol, es presentada hoy por la Iglesia como un modelo de virtud, especialmente para tantas mujeres de América Latina que, como ella, tienen que emigrar del campo a la ciudad en busca de trabajo y sustento...” “En esta joven ecuatoriana que sólo vivió 37 años entre continuas mortificaciones y duras penitencias corporales, encontramos la aplicación constante de la sabiduría de la cruz en cada circunstancia de la vida. Ella estaba firmemente persuadida de que el camino de la Santidad pasa por la humillación y abnegación, es decir, por el sentirse crucificada con Cristo...” “La espiritualidad de Narcisa de Jesús está basada en el escondimiento a los ojos del mundo, viviendo en la más profunda humildad y pobreza, ofreciendo al Señor sus penitencias como holocausto para la salvación de los hombres” Los santorales antiguos señalaban el 29 de octubre la festividad de San Narciso, Obispo de Jerusalén. Por lo tanto, no creemos errar al afirmar que Narcisa nació el 29 de octubre de 1832. Desgraciadamente, por más que se ha buscado, no se ha encontrado su fe de bautismo, único documento que confirme esta intuición.Narcisa de Jesús, la violeta de NobolNarcisa de Jesús Martillo Morán, la hasta beata, será proclamada como Santa, luego de la autorización firmada por el papa Benedicto XVI. La Iglesia católica aprobó como tal a un milagro realizado por la beata en 1967 a Juan de Bautista Pesantes, quien se curó de cáncer terminal. Narcisa de Jesús, fue beatificada en 1992, por el papa de aquel entonces Juan Pablo Segundo.
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