Actualizado hace: 40 minutos
COSTA RICA
Energía alternativa
CULTIVOS A cubierto, en la Hacienda Pozo Azul se utilizan hasta los excrementos del ganado para diversas aplicaciones y los cultivos reciben una especial atención

Sus abundantes riquezas naturales le permiten a Costa Rica producir energía del agua, el viento, el calor de la tierra y hasta del estiércol de unas peculiares vacas que, ayudadas por ventiladores, sobreviven en el caluroso Caribe.

Lunes 04 Junio 2007 | 19:09

La Hacienda Pozo Azul, situada en Sarapiquí, cerca del Caribe costarricense, se ha convertido en un atractivo turístico por su insólita, económica y ecológica forma de conseguir que 180 vacas de altura holstein produzcan leche y electricidad. Estas vacas lecheras, de pelaje blanco y negro, sobreviven al calor y producen 2.000 litros de leche diarios por medio de un sistema de ventilación que las mantiene frescas y cómodas todo el día. Y es que el hábitat natural de estos animales son zonas a más de 1.500 metros de altura y con temperaturas bajas, por lo que ambientarse a los más de 32 grados de temperatura del húmedo Caribe es un verdadero mérito. Pero, lejos de parecer un lujo, la peculiar idea es un ejemplo de ahorro, pues, además de producir leche, las vacas contribuyen con su estiércol a la generación de energía eléctrica, abono para plantas y a conservar el medio ambiente. Ingenio para trabajar Hace más de diez años, e inspirándose en proyectos similares de países árabes, Alberto Quintana y su familia, dueños de la Hacienda Pozo Azul, se dieron a la tarea de instalar una serie de abanicos gigantescos a los que se adhieren mangueras que expulsan gotas de agua. “El viento que generan los abanicos, sumado al agua de las mangueras, baja la temperatura del corral donde se ubican los animales hasta los 15 grados centígrados”, explicó a Efe un trabajador de la finca. El sistema de enfriamiento, que simula el “ambiente natural” de las vacas, funciona con energía eléctrica producida por gas metano extraído del estiércol de las mismas vacas. El excremento de las vacas pasa a un tanque donde recibe agua a presión para que pierda textura, y luego va a tres filtros donde se extrae la fibra más gruesa. El producto final llega a un depósito llamado “biodigestor”, que extrae el gas metano del estiércol. Posteriormente, el gas pasa a otras dos máquinas que lo transforman en electricidad. Los restos del excremento son llevados a otro depósito donde se mezclan con lombrices para fabricar un abono orgánico que sirve para las plantaciones de pasto y plátano de la hacienda. El uso de “biodigestores” se está volviendo frecuente en algunas zonas rurales del país, donde las familias lo utilizan principalmente para cocinar. En general, Costa Rica produce cerca del 80 por ciento de su electricidad a partir de sus 16 represas hidroeléctricas, el 5,3 por ciento de fuentes geotérmicas cercanas a sus volcanes y un 1,3 del viento, todas fuentes “limpias” de energía. El resto de la electricidad se genera con plantas térmicas de combustibles, aunque en los últimos años, con el apoyo del Fondo para el Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD), se han desarrollado proyectos de energía solar en las comunidades más alejadas. Para los próximos años la estatal Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) construirá la segunda planta de energía eólica del país, que tendrá una capacidad de 15,3 megavatios. La naturaleza también se ha convertido en un factor negativo para la generación de energías limpias en el país, pues la ausencia de lluvias provocó en abril una baja crítica del nivel en las represas. Esto obligó al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), monopolio estatal de telecomunicaciones y electricidad, a realizar apagones por dos semanas, hasta que las lluvias regresaron. PETRÓLEO En petróleo se gastan 1.000 millones de dólares.
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