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Horacio Hidrovo | Telf. 05-2931387
Saber leer
Horacio Hidrovo | Telf. 05-2931387

Leer, interpretar lo leído, emitir un juicio crítico y transmitir lo leído con buen criterio, es parte de todo un proceso dentro de la ideología de la enseñanza-aprendizaje, que conforma el nuevo discurso de la educación nacional.

Domingo 03 Junio 2007 | 20:53

Y que nadie prepare dentro de su escaso y limitado laboratorio mental, de que no hay tiempo para leer, porque entonces la verdad se convierte en una bofetada sonora, capaz de destruir la personalidad. Siempre estamos ofendiendo al tiempo, y si nos damos cuenta, el tiempo no tiene medida, a no ser la medida convencional. Mas podemos leer antes y después de las 24 horas que abarca un día. Y pensar que las grandes obras de la humanidad han sido creadas después de los 60 años de sus autores. Sobre este tema existen numerosos ejemplos, como el de Homero que compuso La Odisea en el ocaso de su vida. Y qué obras, hoy considerada como precursora de la novela universal. Así de esta manera, nuestro país, tendrá más lectores, lo que significa en buenos términos, más capacidad, más posibilidades de discutir sustentando la verdad. La noticia trágica de que el Ecuador tiene aproximadamente apenas 50.000 niños lectores, asombra y daña el perfil de un país con tradiciones ricas y con identidad sólida. Los entendidos en la materia, que a lo mejor tampoco son lectores, sostienen que la única estrategia es la de publicar libros baratos. Han pasado ya diez años de ediciones voluminosas con lo mejor de la literatura nacional y latinoamericana, y el fracaso es evidente. Hernán Rodríguez Castelo, uno de los prestigiosos investigadores sobre este abundante tema, sostiene que el futuro lector empieza, no a la edad de seis años, sino antes, es decir, en el diálogo profundo y tibio entre padres e hijos. Habría que desbaratar la actual sociedad con fines utilitaristas, donde el individualismo ha pretendido acabar con algunos sueños, uno de ellos el del placer de leer. Lo que más duele en toda esta discusión, es que la persona que no es lector, por lo general se convierte en sabio, en conductor de la opinión de la sociedad civil. Finalmente, creo que la mejor receta, es separar, inicialmente una hora diaria y destinarla a la lectura, empezando por las obras regionales, después nacionales, hasta llegar a la literatura mundial.
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