Actualizado hace: 59 minutos
PRODUCCIÓN
En riesgo sandía, melón y pepino
RECORRIDO Varios de los técnicos analizan y toman muestras de las especies que han sido afectadas, en la parroquia Picoazá, por lo que podría ser un virus

Una veda en el sembrío de las curcubitáceas (sandía, melón, pepino) se avecina en Manabí si no se encuentra una solución al problema que afecta a más del 80 por ciento de estas especies.

Jueves 31 Mayo 2007 | 21:18

La situación que se venía presentado, en menor escala, desde hace aproximadamente dos años, llegó a su clímax en éste último ciclo productivo, pues los campesinos dedicados a la siembra de estas especies, empezaron a sentir por la pérdida, casi totales, de sus plantaciones. El panorama es muy preocupante, dice Alfredo Chiriboga, técnico del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca, MAGAP en Manabí, porque más del 80 por ciento de las 3 mil hectáreas de curcubitáceas sembradas en esta provincia ya está perdida. Aquello genera una ola de pérdidas en todo el engranaje productivo de este sector de la agricultura provincial, sentenció. Igual criterio expone el presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Manabí y representante de la empresa Farmagro, Freddy Cedeño, quien puso como ejemplo que en los valles del Río Portoviejo y Carrizal casi toda la producción está perdida y son justamente estos sectores quienes abastecen con más del 90 por ciento el mercado local. Hasta ahora, señala Chiriboga, no se ha encontrado una solución al inconveniente porque aún no se conocen las causas. Una vez que la mata es atacada deja de producir y empieza a afectar a otra, recalca. Para buscar una salida, ayer técnicos del MAGAP, colegio de ingenieros agrónomos, representantes de empresas vendedoras de productos agrícolas, visitaron varias plantaciones en Los Bajos de Montecristi y Picoazá. La delegación estuvo dirigida por José Ochoa, investigador del INIAP de Quito, quien a primera vista ha encontrado indicios de que el problema sería viral. Por ello ayer mismo recabó algunas muestras que llevará a su laboratorio en Quito para los exámenes respectivos. En unas tres semanas, aproximadamente, estarían listos los resultados en los que se aspira dar a conocer las medidas a adoptar. Mientras tanto, sugiere Ochoa, los agricultores de éstas zonas deberían dejar de sembrar, porque si lo hacen lo más seguro es que se repita la situación; de lo contrario podrían sembrar otro tipo de especies. No afectados Hasta ahora, dicen los técnicos que realizan los estudios, el único sector donde se produce estas curcubitáceas y que no ha sido afectada, es la zona de la Boca de Cantagallo, en Puerto Cayo, aunque su producción no es suficiente como para abastecer los mercados, tanto locales, como los de Quito y Guayaquil. Si la situación persiste no queda opción que establecer la veda y que los agricultores se dediquen a sembrar otras especies. Si se logra determinar la causa debería ser el Gobierno quien alimente, con recursos, la ayuda al sector afectado, para que éste pueda volver a sembrar sus tierras, dice Chiriboga. AYUDA El Gobierno debería dirigir ayuda económica para enfrentar los daños. LA CADENA DE PÉRDIDAS En Manabí anualmente se siembran tres mil hectáreas de curcubitáceas, de esa cantidad 2 mil quinientas son de sandía. Esas tres mil hectáreas son sembradas en dos ciclos. En el último ciclo, donde se acentuó más el problema, de las 1.250 hectáreas de sandía sembradas, más del 80 por ciento ya está perdida. Cada hectárea de sandía sembrada representa para el agricultor una inversión de aproximadamente 1.200 dólares. Ese monto es el que ha perdido César Macías, agricultor de Picoazá, quien tiene el 95 por ciento de su plantación dañada. Él, al igual que los agricultores, es el comienzo de una cadena de pérdidas, pues con el daño de la plantación los encargados de transportar el producto, los vendedores de químicos, los intermediarios, el vendedor final y quienes utilizan estos productos como materia prima, se ven afectados. La inversión para la producción de las curcubitáceas alcanzarían los 6 millones de dólares en Manabí. Ese monto se habría perdido. 3.000 Hectáreas De sembríos de curcubitáceas han sido afectados por lo que podría ser un virus. EXÁMENES José Ochoa, técnico del INIAP, dijo que en unas tres semanas los resultados estarían listos. Mientras tanto sugiere a los agricultores no sembrar estas especies porque la situación se repetiría. DECISIÓN Alfredo Chiriboga dice que la situación que enfrenta el agro, al menos con las curcubitáceas, debe tener una solución inmediata. Hay que adoptar medidas, una de ellas podría ser la veda. PÉRDIDA En este último ciclo del año se nos presentaron los daños. Estamos perdiendo una cantidad de dinero que para nosotros se nos hace muy difícil reponer, dice César Macías, agricultor.
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