Actualizado hace: 1 hora 9 minutos
ARTE
Espectáculo de danza árabe hoy en Manta

Hoy jueves a partir de las 19h30 se llevará a cabo en el Patronato Municipal de Manta el espectáculo denominado “Oriente de Ensueño”.

Jueves 31 Mayo 2007 | 21:21

Este acto es organizado por la Dirección de Gestión y Promoción Cívica del Municipio y el Centro de Danza Montedearte. En la actividad se presentarán dos culturas: la árabe y la hindú. La bailarina Jessy Sánchez Arteaga, instructora del Centro de Danza Motedearte, interpretará en la danza árabe las siguientes coreografías: de tamil, Ya Rayah, de un velo, percusiones, y el Hamid. En la danza hindú, Parvati Pabón Rey, integrante del Centro de Danza Montedearte, presentará las coreografías de la sabiduría y la belleza líquida. En “Oriente de Ensueño” también actuará Conny Hard, compositor y cantante alemán, afiliado a la federación mundial de artistas, perteneció a la famosa banda alemana The People. Hard viajó a la India, donde estudió yoga, meditación y aprendió a tocar 3 instrumentos musicales. La danza árabe es sensualidad En la danza árabe hay un derroche de sensualidad reprimida por siglos de dominación. Esta danza hace renacer el lado sensitivo. El cuerpo de la bailarina ha de demostrar dos aspectos de la existencia: el aspecto terrenal y el aspecto etéreo, logrando a través de la danza el equilibrio. La danza intenta liberar la sensualidad y la espiritualidad y lograr así mistificar la seducción. Es una danza totalmente terapéutica, activa los chakras cardiaco y sacro o raíz con movimientos particulares de ondulación, de golpe y vibración. Relaja, libera, aumenta la sensación de bienestar, buen humor y agilidad. Despierta la sensualidad dormida y la manifiesta en libertad sin culpa. Hay una comunión entre el alma y cuerpo. La danza árabe aparece en Egipto en el año 1200 antes de Cristo. Es una danza sagrada porque surge en el interior de los templos egipcios. Mientras que la danza tradicional hindú es un baile tradicional estético, femenino, sutil, de origen milenario y profundamente espiritual. Su práctica requiere de gran entrenamiento físico. Técnicamente es yoga en movimiento ya que utiliza posturas similares pero que, a través de la danza, se entrelazan unas con otras. Los bailarines eran considerados antiguamente como personas que traían la buena fortuna. Quienes practican la danza hindú son personas que a través de sus movimientos restauran o devuelven a la naturaleza la energía que pide prestada la bailarina de modo bello y armónico.
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