Actualizado hace: 2 minutos
Federico María Sanfeliú
Educación: la prioridad

Leo la noticia y no puedo creerlo: en un barrio del sur de Quito, un niño de 4 años fue asesinado por dos compañeros de 7 y 9 años.

Miércoles 30 Mayo 2007 | 22:31

El móvil: reclamarle los 25 centavos que les había quitado. ¡Horror! Me he prohibido ver los noticieros por respeto a un dolor infinito: el desconsuelo de una familia que dejó confiada a su pequeño niño en el barrio mientras la madre iba a ganarse unos pocos dólares lavando ropa y el padre se dedicaba a su oficio de pintor. Así de inseguro y desprotegido está el niño en nuestra sociedad. Estamos hablando de niños, de compañeros en unas edades en que están haciendo la experiencia de asimilar los primeros valores, los ejes de su persona en la convivencia futura con los demás. En esos primeros años, dice la pedagogía, que el niño no obedece, sino que imita lo que ve. Hace lo que entiende que debe hacer, lo que ve en su medio, aunque no sepa demasiado el porqué. ¿Qué viven esos niños, qué ven en su casa y en su barrio? ¿De qué historias son testigos? ¿Qué valores religiosos y humanos viven los suyos? ¿Qué ocurre en las relaciones entre niños en la calle, en la escuela si es que acuden a ella? ¿Qué normas de convivencia se imparten en ellas? Hay un tema objetivo que hay que evocar. Las condiciones laborales de nuestra sociedad alejan a los padres demasiadas horas de la casa. La pareja no puede estar junto a sus hijos a lo largo del día, que es cuando se les educa, se les transmiten las primeras normas, los saberes y deberes que merecen premios y castigos. Donde no hay abuelos ni familiares mayores que sustituyan a los padres, ¿en manos de quienes quedan? ¿No será la gran educadora, esa maestra sustituta de los padres de los padres que es la Tv? ¿Qué enseña sobre el valor de la vida? ¿Cuánta violencia imparte en películas y dibujos a esos pequeños sin referentes humanos que la relativicen, censuren o aprueben? ¿Cuántas muertes ve al día un niño en la pantalla del televisor? Y la educación escolar pública y privada, ¿cómo está? ¿Qué programas, qué profesorado? ¿Cuántos niños y adolescentes en edad escolar acuden y cuántos no? Las conclusiones se imponen. En una época de cambios, todo está por revisar. No estamos tan preparados para dar la educación que nuestros niños necesitan y así nos va. Hay que poner todos los medios para preparar el futuro. La estructura socio laboral debe revisarse, pues la familia es insustituible en la educación. También el Estado y cuantos sean competentes deben hacer que una educación de calidad obligatoria, para todos sin exclusión, sea posible. La propuesta sobre educación de la consulta gubernamental es un avance significativo. Hay que darle el sí.
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