Actualizado hace: 1 hora 26 minutos
Jorge Maldonado F.
Las frecuencias
Jorge Maldonado F.

No hay posible discusión sobre la propiedad del espectro radioeléctrico, de las frecuencias capaces de portar ondas de radio y televisión con contenidos diversos. Esa propiedad es del Estado.

Miércoles 30 Mayo 2007 | 22:27

Pero, ¿qué es el Estado? La doctrina señala que es el conjunto del territorio, la población organizada, el gobierno, la historia, la cultura y todos los valores inmanentes a la colectividad reunida en ese territorio. El Gobierno, es uno de los componentes del Estado. El más importante es la población. Por lo tanto, el espectro radioeléctrico es un bien de propiedad colectiva que está administrado por el Estado, en base a la legislación específica que permite que el Estado conceda el uso de las frecuencias al sector privado, cumpliendo condiciones que están especificadas en el contrato de concesión. El gobierno, todo gobierno, aún los gobiernos no democráticos y los autoritarios, tienen como finalidad el uso racional de los recursos del Estado –y el espectro radioeléctrico lo es- en beneficio de la población. Precisamente para lograrlo se establecen en la legislación normas de obligado cumplimiento y procedimientos de control que están a cargo de los organismos creados con esa finalidad. Es cierto que en la utilización de este bien colectivo que son las frecuencias, se cometen abusos y se incumplen las normas legales; más aún cuando se liga el uso de las frecuencias con la libertad de expresión que es un derecho constitucional que corresponde a todos los ecuatorianos. Para el incumplimiento de la normativa legal, están las autoridades de control y para los excesos en el ejercicio de la libertad de expresión, se encuentran las normas punitivas que constan en la Constitución y la Ley, puesto que toda libertad siempre está limitada por el derecho de los demás. Además, el emisor de contenidos a través del espectro radioeléctrico, ejerce su derecho cuando los emite; el receptor de los mismos, puede también ejercer su derecho – y de hecho lo hace- de cambiar de frecuencia de recepción y aún de apagar su aparato receptor. Por eso es tan importante la selección de los contenidos de la radio y la televisión, por parte del emisor. De poco le serviría emitir contenidos si nadie los consume, si nadie los recibe. La agresividad en la radio y la televisión pueden atraer en un primer momento, pero no generan credibilidad y terminan por reducir la audiencia. Siendo el espectro radioeléctrico propiedad colectiva, los receptores esperan contenidos útiles: informativos, educativos, de distracción, beneficiosos para la audiencia. La persistencia en el propósito de destruir, termina siempre por perjudicar al medio con la pérdida de audiencia y credibilidad, que son sus herramientas más eficaces.
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