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Pedro Vincent Bowen | E-mail: pedrovincent@yahoo.com
Cuando los miedos hablan
Pedro Vincent Bowen

Al escuchar al rey Ubú (de Venezuela), decir lo que estaba diciendo, me pareció que se trataba de una inocentada.

Martes 29 Mayo 2007 | 21:13

Sí, porque era el 28 de diciembre (2006), Día de los Inocentes. Estábamos con la familia pasando nuestras anuales vacaciones en Caracas. Veíamos despreocupadamente en la tele: “La guerra de los sexos”. De repente, se interrumpe el programa, y en lugar de la bailarina bien despachada, tipo Iris Chacón, que saltaba sobre “la mesa que más aplaude”, aparece la cara de Chávez diciendo con voz altisonante: “... Hay un señor Granier, que por ahí anda diciendo que la concesión de Radio Caracas Televisión (RCTV) es eterna. Se le acaba en mayo la concesión, así que mejor es que vaya preparando sus maletas, que vaya viendo qué va a hacer a partir de esa fecha... “... No habrá nueva concesión para ese canal golpista que se llamó RC TV. Se acaba la concesión. Ya está redactada la medida, así que vayan preparándose, apagando los equipos. No se va a tolerar aquí ningún medio de comunicación que esté contra el pueblo, contra la dignidad de la República. Venezuela se respeta... ¡Carajo! “... Lo anuncio antes que llegue la fecha para que no anden con su cuentico de que son 20 años más. ¡Se te acabó!” Pero (el infaltable), el “reencarnado de Bolívar” (como se hace llamar el súper man) no estaba bromeando. ¡Hablaba muy en serio! Y lo acaba de probar con el cierre definitivo y la incautación de los equipos de RCTV (sin indemnización alguna), ante el rechazo del mundo libre y democrático. ¡Los miedos hablaron! ¡Los miedos se materializaron! Sí, los miedos del gobernante venezolano a las opiniones ajenas. Sí, los miedos a las verdades. Sí, los miedos a las advertencias de los medios no comprometidos, al gran fracaso que llegará tarde o temprano a Venezuela. Sí, los miedos a la rendición de cuentas que le demandará la historia. Sí, los miedos a la reacción del pueblo cuando se agoten los recursos del petróleo que hoy reparte alegremente como si fuesen eternos, inagotables. Sí, los miedos a la preocupación internacional que tiene puestos los ojos en ese gobierno de corte totalitario que está suprimiendo los derechos humanos, entre otros, el más importante: la libertad de expresión. Sí, miedo al rechazo colectivo venezolano que en un 80 por ciento se acaba de manifestar contrario al cierre de RCTV. Roguemos a Dios, ecuatorianos, para que esa peste que azota al pueblo venezolano de hoy, no sea contagiosa. Sería terrible que algo similar caiga por acá. Hay que permanecer alertas a los mensajes que salen de Carondelet: ¿Son solamente bravatas producidas por inmadurez esos epítetos que se lanzan contra la prensa “mafiosa” y los periodistas “corrompidos”? ¿O son los primeros síntomas de que los miedos de Chávez nos están contagiando, ah?
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