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El laberinto de Patiño
Walter Andrade Castro

Si se quiere pensar mal, el ministro Patiño al aceptar una reunión, con el ex ministro Rodas y con los representantes de una aseguradora de bonos para grabar lo que decían, puso en entredicho, por decir lo menos, el prestigio del gobierno.

Lunes 28 Mayo 2007 | 21:38

Lo que menos esperan una o más personas que se entrevistan con un funcionario de tan alto nivel es que su conversación sea grabada, simplemente porque es un atropello a las normas del buen vivir. Se entiende que los temas que se discuten son confidenciales, para uso exclusivo de la administración y que se está conversando, independientemente de los asuntos que se traten, con uno de los mas conspicuos representantes de un gobierno. Ahora, si lo que se propone es inconveniente para el Estado, hay que desecharlo de plano y si es ilegal denunciarlo a la justicia inmediatamente. Pero si se quiere pensar bien, el ministro Patiño tuvo quizás la mejor intención: dejar grabado para la historia o para los planes del gobierno las propuestas para el manejo de la deuda externa realizada por un ex ministro y asesores extranjeros. Buscaba, según su versión, conocer los detalles de un negocio millonario y al mismo tiempo los nombres de los ecuatorianos que a costa del gobierno reciben suculentos ingresos ya sea como intermediarios o como beneficiarios directos de la deuda. Todo esto en nombre de los más altos intereses de la nación. Es que conocer, aunque sea someramente, determinadas herramientas que utilizan los que juegan en las grandes ligas, lo lleva a un ministro a terrenos por los que debe andar. Esto es, al menos, lo que uno se debe imaginar. Lo cierto, sin embargo, es que hay un hecho incontrovertible que no admite la menor duda: se dijo que no se iba a pagar los intereses de los bonos que vencían en febrero 15, que el país iba a caer en una mora técnica. Como consecuencia de estos anuncios los precios de los bonos se desplomaron, alguien compró a la baja y después el Estado los pagó cumplidamente. Alguien ganó: banqueros venezolanos, según León Roldós. Y según un ex ministro de Economía, estos anuncios, además de producir ganancias extraordinarias a los especuladores, violaron la prohibición, que consta en los contratos de la deuda, de hablar en público sobre temas relacionados, precisamente porque cualquier comentario puede provocar oscilaciones en los precios de los bonos. ¿Qué se puede concluir de todo esto? Qué el ministro está metido en un laberinto, que nadie va a querer hablar con el gobierno, ni malo ni bueno, por temor a que le graben, que el que puede exprime al gobierno y que el Ecuador sigue siendo inmaduro para tratar los problemas de estado y así ningún país crece.
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