Actualizado hace: 14 minutos
“Los Choneros” segaron la vida de policía y menor

Nuevamente la banda de Los Choneros vuelve a ser noticia en Manta. Esta vez se le atribuye la muerte de un policía y un menor, y de causar heridas a un uniformado, la noche del jueves, cuando los gendarmes, a bordo de un taxi, buscaban a un delincuente que le había arrebatado el celular al menor, minutos antes.

Sábado 26 Mayo 2007 | 18:01

Este hecho de sangre, que puso de luto a la institución policial y a una familia local, se registró en la ciudadela 15 de Abril. Las víctimas son: el policía Néstor Olmedo Rodríguez Quishpe (26) y el menor Juan Carlos Sacta Espinales (17), quienes murieron casi de manera instantánea, al ser alcanzados por los proyectiles disparados por los presuntos miembros de la banda que se movilizaban en una camioneta blanca. El policía José Manuel Hernández Castillo (22), está ingresado en la clínica hospital del Sol donde se recupera de una herida de bala en su pierna izquierda. El policía fallecido, recibió tres balazos, uno de los cuales ingresó en la cabeza, y el menor recibió una bala a la altura del pecho, que se alojó en el pulmón y lo mató casi de contado. En rueda de prensa, Pedro Cozar, jefe del comando Manta, informó que todo empezó cuando Juan Carlos Sacta denunció a los policías que dos sujetos le habían arrebatado el celular y otros objetos. Los agentes, en el taxi de un amigo del menor, empezaron a buscar a los antisociales, cuando apareció una camioneta blanca, doble cabina, con cuatro sujetos a bordo. Se presume que estos, al ver a los policías en el taxi, creyeron que los estaban siguiendo, por lo que aminoraron la marcha para esperar el vehículo amarillo y abrieron fuego contra sus ocupantes. El policía que iba en el asiento delantero no tuvo tiempo de resguardarse, siendo alcanzado en la cabeza. Otro proyectil alcanzó al joven. La policía ya tiene el número de la placa de la camioneta, con lo que inició las investigaciones. Juan Carlos Sacta era el segundo de tres hermanos. Fue hijo de Juan Sacta y Ángela Espinales. El cadáver del policía fue llevado a su natal Mocachi, de la provincia del Cotopaxi, para su velación y sepultura.
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