Actualizado hace: 55 minutos
Ricardo Quintana Cedeño
Todo depende del cristal con que se mire

Para algunos filósofos y pensadores la verdad es relativa, depende de muchas circunstancias: el tiempo, el espacio, el grado de conocimiento del ser humano, etc., de tal forma que lo que algunos es negro, para otros es blanco; lo que ayer era bueno, tal vez hoy ya no lo sea. Y hablando en “cristiano”, como decían los abuelos, todo depende del cristal con que se mire, que significa que cada quien ve lo que quiere o le conviene ver.

Miércoles 23 Mayo 2007 | 22:21

Con esta introducción quería comenzar mi artículo, ya que constantemente, en los últimos meses, estoy deseando “ver las cosas bonitas” que el gran pueblo ve y yo ni siquiera las diviso. No sé si estoy sufriendo de una gran miopía cultural, social y política; y, lo que es peor, no sé si esta puede ser tratada. A continuación detallaré algunos ejemplos: Primero, todo el mundo dice la Patria vuelve, ni siquiera me había enterado que se había marchado; ahora la Patria es de todos, y todos estamos bien, pero, ¿Cómo es yo veo que la gente sigue haciendo de todo, para marcharse del país por que aquí no encuentran oportunidades de progresar? Y da mucha pena ver cómo cientos de compatriotas han sido devueltos luego de travesías frustradas y altamente peligrosas. Y yo digo, claro, la Patria vuelve… vuelve a marcharse. Segundo, me dio mucha pena ver como unos desgraciados cobardes mataron a la directora de la penitenciaría de Guayaquil, y unos días antes habían pedido sus colaboradores que se le otorgase protección policial, pero no lo hicieron. Tal vez no lo podían hacer porque la delincuencia no da tregua; pero, oh sorpresa, en la Tv puedo observar cómo nuestro Congreso Nacional es cercado por cientos de policías, bien equipados; luego, en otras tomas, camionetas y helicópteros de la misma policía perseguían a los diputados restituidos por las calles de quito, mejor que en cualquier serie policiaca yanqui. Me pregunto: ¿Era necesario? Por lo menos una cosa aprendí: de ahora en adelante, cuando los amigos de lo ajeno le quieran hacer algo, usted simplemente grite a todo pulmón: ¡diputados restituidos a la vista! Y verá cómo la Policía aparecerá de inmediato. Tercero, nuestros amigos quiteños, todo cultos los guaguas, detestaron a rabiar el estilo populesco y cuasi artístico de Abdalá y Lucio, que cantaban, bailaban, hacían cantar y bailar a “los otros”, y todos gritaron al cielo: ¡Crucifíquenlos! Pero hoy tenemos un Presidente, corregido y aumentado el terror de las tarimas, que canta, baila, recita, ofrece monólogos, actúa, y de yapa insulta y hace bailar y cantar a “los otros”. ¿Y qué creen? Los inteligentísimos quiteños están más felices que patos en pleno carnaval. Ah señor, cómo quisiera ver lo que todos ven, y como ovejita seguir el rebaño; pero mi instinto de supervivencia me advierte que algunos pastorcitos en lugar de llevarnos a verdes prados nos llevan a profundos precipicios. stop, mejor miope que finado.
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