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Walter Andrade Castro | Telefax 05-2933194
El Estado protector
Walter Andrade Castro

El comentario de una revista especializada que tiene como título “El gasto como eje de la propuesta económica”, me lleva a escribir esta nota.

Lunes 21 Mayo 2007 | 20:35

Es que el gobierno no se cansa de enviar señales a la comunidad que su propósito es ayudar a los más pobres. Y para ello duplicó, como sabemos, el bono de solidaridad, el bono de la vivienda, eliminó la contribución voluntaria de 25 dólares que hacían los padres de familia de las escuelas fiscales, mantiene el subsidio al gas que representa un egreso de 400 millones de dólares, redujo el kilovatio/hora a los más necesitados, incrementó la pensión a los jubilados, contrató, o está en el proceso, a 4.000 médicos, entre lo principal. Bueno, nadie que se precie de tener dos dedos de frente puede estar en contra de estas políticas. El problema es si esto es una política permanente o transitoria, si los beneficios promueven o no el desarrollo de las personas y si siempre habrá dinero para ofrecer los subsidios. Y esto es lo que hay que resolver. Si a alguien el gobierno le regala algo, se dará modos para mantener el regalo el mayor tiempo posible. Esto es común aún en los países del primer mundo. ¿Por qué? Sencillamente porque está en la naturaleza humana aplicar la ley del menor esfuerzo. En EE. UU., por ejemplo, la gran mayoría de personas que reciben cheques como seguro de desempleo por parte del Seguro Social, buscan engañar al gobierno para continuar recibiéndolos aún cuando ya tengan trabajo. Es que cuando la medicina es gratis todo el mundo se enferma, decía un político americano. Por lo tanto, lo ideal es que los beneficios sean temporales y estrictamente controlados. Si no es así, los subsidios los aprovechan los que no los merecen, como es el caso del gas según lo denunció el Ministro de Energía. Los subsidios, por otra parte, deben llevar a aquellos que lo reciben ahora a que en el futuro dejen de ser beneficiarios y se conviertan en personas económicamente activas. Fiel a esta línea de pensamiento, el gobierno ha anunciado planes para incrementar el microcrédito, pero no se conoce de modos de llevarlo a la práctica. Además, un gobierno siempre tiene más necesidades que satisfacer que dinero en sus arcas. Por lo tanto, no conviene a la sociedad tener un Estado benefactor y mantener grupos humanos permanentemente subsidiados porque se necesitan esos recursos para hospitales, vías, escuelas, colegios, para investigación y para infraestructura que haga al Ecuador más productivo, todo lo cual llevará a que el sector privado, el que genera el mayor número de empleos en el país, se convierta en locomotora del crecimiento, la que necesita estímulos para seguir andando.
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