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Personajes
Petita nació en Carondelet

Se siente orgullosa de sus raíces y destaca los saberes que le ha dejado su contacto cercano con la naturaleza.

Viernes 14 Agosto 2015 | 04:00

Petita Piñeiros es toda un ícono de la cultura afroecuatoriana. Nació en Carondelet, un pueblo perteneciente al cantón San Lorenzo, ubicado al norte de Esmeraldas, y dice sentirse orgullosa de su ascendencia campesina. Petita es una de las más conocidas propulsoras de la marimba y la música esmeraldeña.   

“Crecí en medio de la naturaleza, del murmullo del agua y la fecundidad del campo, llenando mi niñez y juventud con los relatos de mis abuelos, fieles custodios de mi herencia africana”, menciona la mujer de 88 años. 

A partir de allí decidió no dejar morir la historia y tradición convirtiéndose en la “negra marimbera”, como la llamaban anteriormente, asegura.
“Algunos me decían así como insulto, pero para mí era un orgullo. Era una frase que en realidad no me disgustaba”, agrega.
Cantos. Con las palmas de las manos, palos, piedras y tarareando, Petita empezó a entonar sus melodías junto con tres guitarristas. La primera que sonó fue “El Bambuco”, una danza y un género musical tradicional, cada uno de ellos con una historia por contar. 
El “Andarele” es otro de los cantos y bailes más ancestrales de la cultura afroecuatoriana.
Petita explica que la canción es parte de una leyenda de la parroquia Montalvo, perteneciente al cantón Río Verde. “El ‘Andarele’ empezó a sonar en una casa donde había una marimba. La gente al escuchar aquella melodía llegaba sin querer irse. Bailaban tanto que se olvidaban de la noción del tiempo hasta que comenzaban a oír el canto de los gallos. Algunas personas estaban apresuradas por marcharse, mientras que otros querían seguir bailando. Entonces uno de los músicos dijo: esto se volvió un andarele. La palabra se repetía varias veces hasta que se convirtió en música”, dice Petita al expresar que “andarele” significa “vámonos”. 
“Es una palabra que en el diccionario no existe, pero es un término propio de la provincia verde”, agrega. 
Parte de la canción dice: “Andarele y andarele, andarele vámonos. Todos los negros del mundo andarele vámonos, son chocolate en la piel, andarele vámonos, pero los esmeraldeños andarele vámonos, somos chocolate coco y miel, andarele vámonos”.
Escuela. En 1969 Petita creó su primera escuela de marimba con el fin de que las futuras generaciones conozcan su música, sus cantos, su danza y poesía.
Mientras que en 1972 recuerda que fundó su grupo de música y marimba “Tierra Caliente”, con el cual recorrió varias ciudades de América, incluyendo Nueva York y Boston, a donde viajaron invitados por la Universidad de Harvard. 
“Petita Palma fue quien hizo sonar la marimba en esta provincia”, dice la señora al recordar que anteriormente este instrumento no le gustaba a nadie porque, según decían, era cosa de negros. “Me costó trabajo para que este instrumento suene como lo es ahora”, sostiene.
Cuenta que su abuelo, Ascencio Palma, solía hacer las mejores marimbas.
Su madre fue cantora y su padre un conocedor de la marimba, desde su fabricación hasta su entonación.
Ahora su legado musical sigue vigente en sus dos hijos: Alberto, quien construye las marimbas y Anita, que incursiona en la música.
Entre los cantos que compone Petita, también destacan los arrullos para los santos, los chigualos en luna llena y los alabaos para los muertos. “A través de nuestras canciones queríamos que la gente conozca a Esmeraldas, nuestra cultura e identidad”, puntualiza Petita. 
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