Actualizado hace: 5 minutos
IRINA BOWEN
Ley de la herencia, ¿Justicia social?

I nicio este artículo posesionándome de la frase de Churchil: “El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria”. Y es que desde hace mucho tiempo, las frases capitalismo y socialismo suenan como las mayores contraposiciones en política; y en nombre de ellas se han inventado leyes con el único objetivo de “arreglarle la vida a los pobres”, a nombre de quien se han cometido las más grandes injusticias.

Viernes 26 Junio 2015 | 04:00

Ahora con las nuevas leyes de la equidad, o de la justicia distributiva de riqueza, se está yendo contra el núcleo de la sociedad que es la familia, puesto que ya tener negocios familiares resulta casi un delito por el que vamos a ser multados. 
Podemos contar miles de anécdotas o historias referentes al crecimiento de empresas familiares que levantaron su patrimonio con el sin descanso, sin vacaciones, sin domingos, sin sueldos acordes a la ley, porque el premio al esfuerzo no ha sido otra cosa que heredar a sus hijos su ejemplo de trabajo reflejado en aquellos bienes materiales que se fueron acumulando con el tiempo.
Es realmente asombroso escuchar el discurso político intentando imponer una filosofía, que estoy segura están muy lejos de sentir; solo basta con escuchar a quienes la promueven para saber de dónde vienen y a dónde van; es sumamente fácil ofrecer lo que no se tiene y solucionar con el dinero de los demás. 
Pensar diferente no nos hace egoístas, pues desde que tengo uso de razón sé que hay que luchar por lo que se quiere y que el trabajo construye, no destruye; que no es importante solo ser bueno sino ser justo; y que la justicia, no es el reparto de tus logros, sino conducirse con equidad y ecuanimidad, que no tiene nada que ver con que el fruto de tu esfuerzo lo compartas con el que no lo trabajó.
Entonces no podemos acogernos al concepto socialista “que el tener ganancias es reprochable”, cuando lo “verdaderamente reprochable es tener pérdidas”. No es dividiendo como se logran ganancias, es multiplicando; no es restando sino sumando. 
El presidente Correa tienen que rectificar; no es posible que con un concepto equívoco de justicia social venga a criticar el trabajo de familias enteras, generación tras generación. Para recuperar ese “insignificante 2 %” al que se refieren deberían bajar el gasto público, haciendo una revisión al gasto de sabatinas, cadenas televisivas, viajes, contramarchas, sueldos de empleados y asesores no justificados de instituciones, y toda esa serie de gasto corriente que a la final equipararía ese “insignificante 2 %.......”
 
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