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La silla vacía
La silla vacía
Por: Johnny Medranda Mera

Viernes 26 Junio 2015 | 03:00

Las recientes protestas y marchas en Guayaquil y Quito en contra y a favor de los proyectos de ley sobre impuestos a la plusvalía y herencia me han hecho reflexionar más acerca del grave problema que agobia a Manabí: la falta de liderazgo político. La silla de un verdadero líder político, ya sea del oficialismo o de oposición, está vacía.

Los potenciales líderes políticos manabitas son absorbidos por los partidos o movimientos políticos de Guayaquil y Quito para servir a sus intereses y no los nuestros.
Como no tenemos manabitas que influencian decisiones a favor de nuestra provincia en Carondelet, siempre los de Quito y Guayaquil tomarán las decisiones por nosotros y decidirán nuestro futuro. Somos su patio trasero. 
Por ejemplo, ¿Sabían los líderes políticos manabitas que el Ministerio de Ambiente y la Base Naval de Jaramijó van a declarar a toda la Base Naval de Jaramijó como Zona Protegida? ¿Sabían que esto se podría concretar en 90 días? ¿Saben que cierta zona dentro de esta base podría ser la única parte en Manabí donde un futuro puerto de aguas profundas puede ser construido y viabilice el futuro económico de nuestra provincia? ¿Saben nuestros líderes políticos quiénes se beneficiarán realmente a mediano y largo plazo con esta declaratoria?. 
Les aseguro que no será Manabí. Ellos saben de lo que estoy hablando. ¿Ha existido alguna sociabilización de esta iniciativa? La pregunta del millón: Ahora que nuestros líderes  saben públicamente lo que posiblemente ya sabían en corto, ¿Qué harán?. Pueden decir mucho. Pero lo único que cuenta es ¿Qué harán?.
Guayaquil y Quito full marchas en las calles a favor y en contra del Gobierno, en Manabí, la Provincia del Milenio y de los grandes Mega Proyectos, ¡nada!. No somos ni chicha ni limonada: ni un proyecto de relevancia se ha concretado. Muchos de nuestros líderes calladitos listos para cambiarse al equipo ganador, que siempre han sido de Guayaquil y Quito. 
Tenemos seudos líderes y autoridades tan obvios en su actuar que ni siquiera fingen. Se cambian de equipos e ideologías como cambiarse de interiores. Son una afrenta a la ética y no confiables. Como dice el presidente Correa, y anteriormente Chávez: “Yo ya no soy yo, soy todo un pueblo”, y te debes a él. 
Cuando te conviertas en eso, serás libre y dirigirás con éxito a ese pueblo que te privilegió con su  confianza. No lo traiciones. Ocupa esa silla con honorabilidad y respeto, listo para cederla cuando sea necesario, no por ti ni tu partido, sino para ese pueblo, tu mandante.
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