Actualizado hace: 1 hora 51 minutos
La tradición en las manos

Elena Medina no habla ni escucha bien, y cuando quiere comunicarse usa las manos para hacer señas a los que la visitan. Elena Medina no habla ni escucha bien, y cuando quiere comunicarse usa las manos para hacer señas a los que la visitan.

Jueves 25 Junio 2015 | 00:00

Ella habita en Nar, un sitio de Cañar, y es conocida por la habilidad que tiene al momento de tejer. 
En el lugar es una de las mejores artesanas. Sus vecinos la estiman porque es una persona alegre, muy inteligente y colaboradora. 
Vive sola desde hace muchos años y ha hecho de su casa su lugar de trabajo. Allí tiene un taller de artesanías y una tienda, con los que se sostiene económicamente. 
Cuando alguien llega a conocer lo que hace, con una sonrisa ella saca sus productos, muestra las cuelleras, bufandas y abrigos que puede tejer en poco tiempo, por eso dicen que es una de las mejores, porque su tejido es fino y lo hace rápido.
Sus vecinas comentan que puede elaborar un abrigo hasta en dos días. 
Antes Elena trabajaba en el Complejo Ingapirca y era parte de los artesanos que ofertan sus productos en el lugar, pero por una reducción de personal tuvo que salir del sitio. Sin embargo, no dejó de tejer, por su apego a la cultura y preservación de las tradiciones de sus antepasados. 
Labor. Así como Elena, en este sitio hay cientos de artesanos que trabajan para vestir a la población y ofertar sus productos fuera de su tierra. 
En El Tambo existen varias comunidades que se dedican a la producción de artesanías con pequeños talleres impulsados como un tipo de microempresa. Elaboran polleras, rebosos, sombreros de lana de borrego, bufandas, carteras, entre otros, que incluso tienen marca propia. Son conocidas como “Tambo artesanías”, y se ofertan en la tienda artesanal del Centro Intercultural Comunitario de El Tambo. 
Antigüedad. Y es que la elaboración de artesanías no es un oficio nuevo.
Según los vestigios, los aborígenes cañaris e incas tenían talleres de trabajo en los que confeccionaban su ropa y hacían mantas en grandes telares que después eran dados a los reyes y jerarcas. 
En el Complejo Arqueológico Ingapirca hay un sector llamado La Gran Cancha, en donde, según Manuel Flores Ojeda, guía trilingüe del lugar, se han encontrado vestigios de lo que fueron grandes talleres de artesanías. “Los arqueólogos encontraron restos de textiles hechos a base de lana de alpaca, vicuña y llama”, dice Flores Ojeda. 
Para los visitantes que no llegan hasta las comunidades artesanas, existe una hilera de locales artesanales en Azogues en los que se pueden adquirir los productos.
Carmen Guamán es una indígena cañari que los oferta. En su puesto tiene a la venta polleras, sombreros, rebosos, cushmas para hombres y también réplicas de cerámicas que son un buen recuerdo para los turistas nacionales y extranjeros que visitan Cañar, considerada la capital arqueológica de Ecuador.
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