Actualizado hace: 6 horas 57 minutos
Hombre auténtico
Hombre auténtico
Por: Rosa Dalia Cevallos

Miércoles 24 Junio 2015 | 04:00

Cientos de pequeñas fotografías formaron un collage con el rostro de Medardo Mora Solórzano, ratificación artística de la admiración de miles de personas; unas, que estuvieron en la Plaza Cívica y otras que se lo demostraron en una reunión convocada por entidades emblemáticas, encabezadas por la Cámara de Comercio.

 Allí estuvieron personajes diversos de la prensa,  de la educación por encima de su actividad política, todos para darle un sentido adiós a la invalorable dedicación de un hombre que pudo dedicarse a la diplomacia y a olvidar un compromiso que él mismo se impuso para cumplir con su provincia, con un objetivo  más idealista que el que le correspondía.

La ciencia de educar es socialmente mucho más útil y trascendente que la ciencia de gobernar, esta siempre será transitoria. Vive convencido de que la igualdad solamente se alcanza con el conocimiento, que no conoce de racismo, de género ni de condición económica y social, así lo expresó en su discurso.
Ni sus detractores, que siempre surgen a lo largo de los años pero que no están en mayoría, pueden desconocer el antes y el después de Manta, refiriéndonos a la creación de la ULEAM, sobre la base de una extensión ya existente de la Universidad de Guayaquil. 
El nivel cultural  y la preparación técnica debían subir acordes con la proyección del puerto pesquero, industrial y turístico, sin pasar por alto la tecnificación de la agricultura y otras ramas de esta rica provincia. 
Mencionó entre los exalumnos al prefecto Mariano Zambrano  -esta es una reflexión personal-  para demostrar que la unión de deseos de superación, del emprendedor enriquecido intelectualmente con la formación académica,  a final de cuentas,  termina generando empleo.
Así, en forma directa o indirecta, el progreso que trajo la Universidad ha llegado a todos, es mezquino pensar que solamente se beneficia quien recibe un salario. Medardo Mora es esencialmente respetuoso, incondicional y leal con sus amigos y aun con desconocidos, esta misma cualidad jugó en contra de él. 
Mucho más lúcido que algunos jóvenes, no titubea para llamar por el nombre a tantos y tantos amigos que a cualquier mortal se le cruzan en la mente. 
La educación que acrecentó en Suiza, en Honduras, la especialidad en Derecho Empresarial de la Politécnica de Madrid y la maestría en Gestión Administrativa en Chile, sumados a su doctorado en Jurisprudencia otorgado por la Universidad de Guayaquil, no solamente le aumentaron las neuronas por millones sino que lo hicieron capaz de escribir, de ocupar importantes cargos aunque, me atrevo a decir,  ninguno más apreciado por él que el rectorado de la ULEAM, pues ésta fue como un hijo para quien lo crea….
 
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