Actualizado hace: 18 minutos
Guido Alava Parraga
Es tiempo ya.....

En verdad, es tiempo de darnos un baño de verdad sobre nuestros actos; con seguridad detectaremos las barbaridades, errores y pecados que cometemos, frutos de nuestro bagaje intelectual, la formación en los hogares, la educación, los libros que hemos leído y por supuesto “nuestro criterio personal”

Domingo 21 Junio 2015 | 04:00

Es tiempo de explorar nuestra vida interior, es necesario hacerlo para que nos podamos abrir a la posibilidad cierta de cambiar nuestros pensamientos y forma de actuar. El psiquiatra e investigador sobre los procesos mentales, doctor Augusto Cury, sostiene que al explorar nuestro interior damos origen a la generación de un flujo de nuevas ideas y pensamientos que nos darán una nueva perspectiva en nuestro drama existencial.
Fruto de mi fe y las convicciones que han salido de mis estudios en teología escritural bíblica y entre esta el conocimiento de las enseñanzas del maestro Jesús, mi mente se ha abierto hacia la conciencia de mis errores y pecados en un nivel de quebranto.
Es tiempo para mí de reconocer con nostalgia las veces que no he sido diligente para ayudar eficazmente a muchos que me plantean sus necesidades, las muchas que no he podido ser humilde,  del todo, con Dios, con mis semejantes; las veces que he permitido que se hable mal de alguien no estando presente, las veces que no he tenido la paciencia de buen padre con mis hijos ni esposo fiel…
Gracias a este tiempo llegado a esta altura de mi existencia me llegó también el tiempo de corregir o cambiar mis acciones en mi vida relacional con mi esposa, hijos, padres, hermanos, familiares y amigos. También es tiempo para que los que están en la política mediten sobre el supremo deber de sus liderazgos en bien de quienes los eligen o los apoyan para llegar al poder. Es tiempo también de que nuestro presidente de la República reconozca con valentía que no está bien que se enoje ofendiendo drásticamente a los que les critican con razón y sin razón. Es tiempo de que los contratistas sientan gran congoja por trampearle a la ciudad haciendo obras de mala calidad, y que delaten a quienes les exigen dinero.
Es tiempo para que los periodistas reconozcan con nostalgia las veces que no hacen un periodismo investigativo, las veces que se han convertido en “jueces” drásticos para condenar a otros.
Es tiempo para que todos cumplamos con el verdadero rol de papá, de esposo, de ciudadano y de amigo.
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