Actualizado hace: 3 horas 27 minutos
Walter O. Andrade Castro
El negocio de las medicinas

Honduras es un pequeño país de Centro América. Su extensión es de sólo 112.000 km2.

Lunes 15 Junio 2015 | 04:00

Su economía, como ocurre con las de casi todos los países del tercer mundo, es altamente dependiente de la exportación de materias primas, especialmente banano y café, aunque los gobiernos últimamente realizan esfuerzos para diversificar exportaciones, especialmente aquellas con valor agregado. Y así mismo, como también pasa en nuestro país, las remesas de los hondureños que trabajan en el exterior, constituyen una importante fuente de ingresos.  Se calcula que en el 2015 por este concepto ingresarán alrededor de 3.500 millones de dólares. 
En pocas palabras entonces, Honduras tiene todas las características de un país cercado por las limitaciones de una economía subdesarrollada; es decir, un país con muy deficiente atención de salud, educación, vivienda, infraestructura, con producción limitada y además socialmente  inequitativa. 
Y es tanto que es el segundo país más pobre de América Latina, de acuerdo a la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), sólo superado por Haití.
Con una economía así de endeble, todo dólar se lo debería cuidar como si fuera el último. Es que es un país  que lo podríamos asimilar a una familia que tiene ingresos básicos y que subsiste por la ayuda de los parientes y por lo que se venda en un kiosko. Y es en este país, parece mentira, donde se cometió un fraude al Instituto Hondureño del Seguro Social por aproximadamente 350 millones de dólares, el equivalente, según la denuncia, a un año y medio de su presupuesto. 
¿Cómo se cometió? Como es usual en todos estos casos, el líder del delito, el de la idea, el que concibió en detalles el robo porque conocía los interiores de la institución, ya que la dirigía, utilizó una red de testaferros, en el que cada uno llevaba su parte, para con ellos o a través de ellos, comprar medicinas al precio que quería, equipos médicos, emitir recetas falsas, pagar prestaciones de servicios inexistentes, inflar gastos o inventarlos. Fue esta red de “soldados de la corrupción”, lo que permitió que el principal implicado, que está detenido en un cuartel militar, así como también 11 más de sus secuaces, consuma el atraco con cierta comodidad. Tan grande ha sido el impacto que en manifestaciones públicas se ha llegado al extremo de pedir la renuncia al presidente Juan Orlando Hernández.  
¿Cómo se pudo hacer esto? Por el poder para contratar que se otorga al funcionario público. 
Entre más contrate o más compre, más posibilidades tiene de “pedir” o de inventar modos de atracar. El sistema de compras por tanto es que hay que cambiar.
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