Actualizado hace: 23 minutos
LEYENDA
El Oro está vivo

Cada vez que una persona encuentra una mena de oro (un trozo pequeño), en Cojitambo, esta se escapa de las manos.

Lunes 15 Junio 2015 | 04:00

A Natividad Reinoso ya le pasó. En un recorrido que hizo con un grupo de arqueólogos por el cerro del mismo nombre la encontró, como se halla una piedra en el camino.  La moradora cuenta que, emocionada, tomó la mena de oro. Pero la alegría no le duró mucho tiempo porque minutos después, cuando menos se lo esperaba, el oro se le escapó de las manos.
Ante lo sucedido ella expresa lo que muchos ya le habían dicho, que “el oro en Cojitambo está vivo”. 
Juan Diego Urgilés, presidente de la parroquia, cuenta que existe la leyenda de que en el cerro del lugar está guardado el tesoro de Atahualpa. 
El funcionario relató que cuando Rumiñahui supo de la muerte de Atahualpa a manos de los españoles, hizo regresar a los chasquis (mensajeros) que viajaban con el oro, desde Cuzco, Perú, a Quito. Estos bienes iban a ser usados para pagar el rescate de su medio hermano. 
Se conoce que cuando Rumiñahui solicitó a los chasquis que se regresaran, los españoles que mataron a Atahualpa ya sabían de la decisión del inca y por eso mandaron a perseguir a los mensajeros para adueñarse del oro, sin embargo estos lo guardaron en un cerro en el trayecto, y sería Cojitambo. Urgilés indica que el tesoro estaría escondido bajo la laguna de la cueva de los murciélagos que está en el cerro.
El resguardo. Según la leyenda, por años el tesoro ha estado resguardado por galgos y un ser mítico llamado ‘la mangahurco’, que debe rejuvenecer cada cien años. Para esto debe hacer el sacrificio de un hombre, encantarlo y ofrecerle el oro. La historia habla de Juan Largote, un hombre que vivía en la comunidad y que cuando se encontró con el ser mitológico quiso sacar más de lo que le estaba dando, por eso el oro se le hizo polvo. 
Esta es la historia insignia que Cojitambo tiene sobre el oro perdido de Atahualpa, pero a partir de esta se han derivado más, como la que le sucedió a Natividad Reinoso y al padre de Raquel Méndez, habitante del lugar. 
Raquel dice que cuando su padre trabajaba en una cantera, encontró una “bolita” de oro que brillaba entre las piedras, la tomó en sus manos, pero después de unos minutos se le escapó. 
Y es que también para ella el oro que hay en su cantón está vivo. 
Lidia Cañizares, otra mujer de la localidad, relata una historia distinta del ‘oro vivo’. ”El oro vive cuando se sale el antimonio, y mata gallinas y ganado”, expresa la moradora. 
Con esto, Cañizares quiere decir que cuando el oro no se escapa de las manos, a la persona que lo toma se le aparece en su vivienda un ser llamado “antimonio”, que mata animales. Pero estas son otras leyendas de las muchas que giran en torno al tesoro que se esconde en la laguna del cerro de Cojitambo.
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