Actualizado hace: 16 minutos
Pedro Vincent
“Uh, ah… Correa no se va”

Totalmente de acuerdo estoy con quienes gritan esta consigna en las contramarchas. ¡Correa no se va! ¡No debe irse! Primeramente porque el día que S. M. Rafico I llegó al Poder, adquirió un compromiso inevitable e irreversible: conducir a Ecuador por buen camino… hacia un mejor destino.

Domingo 14 Junio 2015 | 04:00

Segundamente, todos los Supremos (incluyendo el nuestro) deben asumir la responsabilidad que tiene el capitán de un barco: ¡no abandonar la nave durante la tormenta!, tal lo hacen las ratas que saltan al mar creyendo que de esta manera se salvan del naufragio.
Pero (el infaltable), mantener el barco a flote, tiene también sus condiciones: escuchar con atención, prudencia y buen juicio las voces de quienes creen que podría estar equivocado en la toma de decisiones que, aunque aparezcan superficialmente azucaradas mediante una bien orquestada publicidad, sus efectos lucen amargos, como por ejemplo: la Ley Mordaza, la supresión del 40% que el Estado entregaba al IESS para la cesantía de los jubilados, el arranche de los ahorros de los profesores, las dos leyes que se cocinan en la Asamblea Nacional destinadas a pulverizar las herencias y el impuesto desproporcionado a la plusvalía inmobiliaria que desalientan la inversión privada, base y sustento de la economía de los países democráticos.
Sobre las herencias en vías de confiscación, pregunto: ¿Si uno muere y deja sólo deudas, no sería justo que el Estado las pague, ah?
El Gobierno no puede entregar algo a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona, porque cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, es cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso, como lo dijo ni sé quien… ¡es el fin de cualquier nación!
Os voy a contar lo que está sucediendo en Manta. Lo sé por mi condición de Corredor de Bienes Raíces. 
En una urbanización en plena construcción, se acaban de paralizar los trabajos debido a que intempestivamente desapareció la demanda de las viviendas que se estaban vendiendo como “pan caliente”. 
Preguntamos a un par de potenciales interesados que teníamos en carpeta: ¿Qué pasa, por qué se retiran de su proyecto de tener casa propia? Sencillo, don Pedrito, contestaron: No vamos a invertir el sacrificio de los próximos 20 años para que el Estado se lleve el fruto de nuestros ahorros que debería corresponderles en su totalidad a nuestros hijos. 
¡Chao comisión!
¿Entendéis ahora, por qué comparto los gritos: “Uh, ah, Correa no se va”?
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