Actualizado hace: 5 horas 48 minutos
Orlando B Barcia Farias
Chikungunya

Martes 09 Junio 2015 | 04:00

La población del país y de la provincia se encuentran muy preocupadas por las cifras progresivas, con tendencia a seguir incrementándose, de dos enfermedades virales (dengue y chikungunya) transmitidas por la picadura de los mosquitos portadores Aedes aegypti y Albopictus, que obtienen el virus de la sangre de los seres humanos infectados, causando esta enfermedad también denominada artritis epidémica chikungunya, fiebre de chikungunya, o chik, con 2971 casos reportados en Manabí, más los no reportados. Tiene una periodo de incubación entre 4 y 7 días, una base febril aguda que dura entre 2 y 5 días, seguido de un período de dolores articulares (artralgias) en las extremidades, mismo que puede persistir semanas, meses o incluso durante años, en un 12 % de pacientes.

La chikungunya empieza con una fuerte fiebre, a veces superior a los 40 grados centígrados, que dura en promedio 3 días. A esta fiebre le sigue un eritema (color rojizo de la piel), un intenso prurito (picazón), más agujetas (punzadas) muy dolorosas en las articulaciones (artralgias), mismas que pueden desaparecer y reaparecer hasta varios meses y años después de la primera crisis.
Esta enfermedad fue detectada por primera vez en Tanzania (África), en el año 1952, y su vocablo significa “enfermedad del hombre o mujer retorcido/a” por el fuerte dolor articular que provoca este tipo de artritis. Después de presentarse la enfermedad, el organismo afectado desarrolla anticuerpos que se encargan de protegerlo, produciendo inmunidad de por vida; es decir, solo ocurre una vez, según las evidencias disponibles hasta el momento.
El diagnóstico se lo realiza por el cuadro clínico (signos y síntomas), por el contexto epidemiológico de cada paciente y por otros factores desencadenantes del virus, como los contactos con infectados, hemotransfusiones. El diagnóstico exacto se realiza por examen de sangre, por hemoaglutinación directa o con una prueba de Elisa.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la fecha no existe alguna vacuna que cure o evite la enfermedad; por ello, el tratamiento médico es según el cuadro clínico que se presente, entre ellos dolor articular, fiebre, eritema, prurito, deshidratación, decaimiento, fatiga general, anorexia (pérdida de apetito). Se recomienda no automedicarse, visitar a médicos particulares o acudir inmediatamente a los establecimientos sanitarios del MSP, IESS, entre otros, donde se brindará atención médica clínica: ágil, oportuna y eficiente.
La prevención es la principal medida para evitar esta enfermedad, debiendo eliminarse criaderos de mosquitos vectores, como los estanques de agua natural o artificial, charcos, otros, responsabilidad que debe ser compartida entre las autoridades sanitarias del país y  de toda la población. Evitar picaduras utilizando repelentes, utilizar vestimenta de color claro, cubrir la mayor parte de las superficies corporales expuestas, colocar toldos.
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