Actualizado hace: 33 minutos
Manabitismo
Lo tradicional sigue vivo en la cocina

Para Leticia Palacios un buen estofado de carne no queda bueno si no lo hace en una olla de barro y lo cocina en un horno de leña.

Martes 09 Junio 2015 | 04:00

Este truco culinario lo heredó de su madre y ella lo mantiene vigente en la parroquia Pueblo Nuevo de Portoviejo.
 
Marcia Mendoza, en Tosagua, tiene el mismo criterio aunque ella agrega que una sabrosa menestra de fréjol se la bate con molinillo. 
tradicional. En Chone, El Carmen, Santa Ana, Pedernales, Junín y toda la provincia el uso de instrumentos para la vida cotidiana que se crearon hace décadas y hasta siglos, siguen en vigencia. 
Algunos lo utilizan por el sabor que generan, otros dicen que por salud ya que todo es natural y unos más lo atribuyen a la nostalgia; lo cierto es que el molinillo, las cucharas de palo, el rallo de metal y hasta el alambique siguen usándose a diario en muchas casas, como las de Leticia Palacios y Marcia Mendoza.
Eumeny Álava, costumbrista manabita, señala que los instrumentos todavía están vigentes porque son prácticos y en su momento era lo que daba la naturaleza y el manabita los adaptó bien para sus necesidades. 
Así pone como ejemplo que muchos años antes de que existiera el agua purificada los manabitas tenían el alambique que consistía en dos ollas colocadas en una estructura de madera, una encima de otra, la de arriba era de piedra y allí se ponía agua que se filtraba durante horas y cuando caía en el recipiente de abajo salía limpia y permanecía fresca. “Era también como una refrigeradora”, dice Álava.
Agrega que las cucharas eran hechas de las ramas de los árboles de mango, igual habían otros recipientes para la cocina que salían del mate que es una especie de calabaza que se hace muy sólida con el sol. 
“Ninguno de esos recipientes dejaba secuelas o afectaciones posteriores, no emanaban aluminio ni ningún residuo malo y las comidas sabían perfectas”, asevera este manabita.
 MUSEO. Eumeny dice que todo aquello es parte de la identidad del manabita que siempre ha sido una persona segura y orgullosa. Asevera que ningún ecuatoriano tiene tanta identidad como los de esta provincia; sin embargo, considera que la penetración cultural influenciada por lo foráneo ha incidido en el casi desuso de estos elementos.
Por eso, para evitar que las nuevas generaciones se desconecten de esta realidad que vivió Manabí, Álava creó un museo en su casa en Calceta donde cuenta con cientos de objetos como plancha a carbón, lámparas a kerosene, trapiche, ollas de barrio, bateas, monturas, pilón y muchos más que ahora pocos utilizan.
 
Los cambios son normalesen la sociedad
Para el sociólogo manabita Carlos Alberto Zambrano, los cambios que vive Manabí son normales. Explicó que en la década del 70, con la época industrial y el advenimiento del petróleo se fabricaron muchas herramientas que reemplazaron a las existentes en ese tiempo. Agregó que con lo industrial se pasó a ser más rápido y más barato, así por ejemplo una cuchara de madera requiere días para su elaboración, pero ahora se fabrican miles de cucharas de plástico en una hora, dijo. 
Dijo que todos estos cambios facilitan la vida de las personas, se esfuerzan menos y ese tiempo lo utilizan en otra actividad. Los avances no tienen nada de malo, señaló. Aún así destacó que aquellos artefactos manabitas tienen un valor intangible a nivel de conservación de tradiciones.
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