Actualizado hace: 17 minutos
Childerico Cevallos Caicedo
La reelección indefinida

En Colombia, el congreso nacional de ese país por mayoritaria decisión acaba de prohibir la reelección presidencial, con miras a lograr una mayor participación y dar oportunidades a quienes pudieran contribuir, con nuevos bríos, a la vigencia y afianzamiento de la democracia.

Domingo 07 Junio 2015 | 04:00

Es decir, la rotación de nombres, personas e ideologías, para que la nación pueda recibir el aporte variado y constructivo que generan las nuevas ideas, pensamientos y estrategias.
Y lo principal, evitar la creación de emporios de esbozados caciquismos que suelen presentarse cuando quienes, ya en el mando, equivocan el mensaje de confianza que el pueblo le entregó en las urnas. 
Y se engolosinan con el poder, caminando por el filo de la democracia, ejerciendo acciones cuasi dictatoriales al manejar el factor carisma de manera demagógica, que con carácter populista rayan en acciones impositivas.
Aquello es usado para ejercer decisiones invasoras a otras funciones, especialmente si en la función Legislativa se cuenta con una mayoría obligada a ser partidista -no de conciencia-, que al presentarse exageradamente sumisa allana el camino al vicio del totalitarismo, depredador de la democracia. Por eso, estimo, que hay que decir no a la reelección indefinida de las funciones públicas de elección popular, especialmente las de Presidente y Vicepresidente de la República.
Renuevo mi posición en cuanto a mi oposición a la perpetuación en el poder de quienes -más para sí- creen ser indispensables en la administración de un país, o parte de él, porque lo único cierto es que forman castas de mando con tendencia al sometimiento a una nación, con sello de propiedad.
Y los ecuatorianos tenemos ya experiencia para que la alternabilidad en las funciones del Estado sea una premisa, que debería imponerse y mantenerse en la Constitución como manera conveniente de ejercer una democracia participativa y fecunda. Por esta razón, la intención de la directiva de Alianza PAIS, de que la Asamblea Nacional, con su mayoría casi absoluta en las votaciones en el Legislativo, en su momento facilite la reforma constitucional de la reelección indefinida en cualquier función pública, es un error.
Sin embargo, mi posición no es de oposición cerrada, puesto que comparto con la posibilidad de una reelección seguida y una alternada, pasados los períodos que se estimen conveniente, porque ya el elector estará en sano y experimentado criterio de evaluar y equiparar los resultados del ejercicio de los administradores presentes y pasados. Y decidir.
Más, para ello debe implementarse mejoras y reformas a la ley de partidos, que obligue a estos a preparar a sus militantes en todas sus faces; y crear escuelas de líderes para formación política y administración democrática, a objeto de contar con una gama de elementos capaces de ejercer las variadas funciones que la patria requiere para mantener y acrecentar su desarrollo.
Así no habría necesidad de las repeticiones, que son aprovechadas para la consolidación de grupos de iluminados que, impositivos en el mando, se engolosinan de poder.
 
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