Actualizado hace: 24 minutos
JOSÉ CEDEÑO PÁRRAGA
No trates de morir cada mañana!!

Estimados lectores de esta columna de El Diario, al escribir en esta página no trato de despertar compasión alguna, al contrario, quiero compartir con Uds., las vivencias que he pasado en el presente año.

Lunes 08 Diciembre 2014 | 04:00

Después de haber estado hospitalizado en el IESS y Solca de Portoviejo, no se pudo determinar con exactitud el estado de mi quebrantada salud, y me daban de alta por falta de cama, como le ocurre a la mayoría de pacientes que le mandan a la casa sin protección médica alguna; cuando sentí el final de mi vida fui ingresado por emergencia en el Pensionado de la Clínica Sotomayor del Hospital Luis Vernaza de Guayaquil, luego de varios análisis médicos se determinó que padezco de LEUCEMIA MIELOIDE AGUDA, siendo atendido con esmerada atención y profesionalismo por los Sres. Dres: William Oliveros Alvear, María Alejandra Posligua Chica, Luis Layedra Bardi y José Farhat Galarza, durante un periodo de 7 meses, en los cuales recibí 5 ciclos de quimioterapias, obteniendo resultados satisfactorios, libre de infiltración leucémica en la medula ósea, y dado de alta provisional.

Estas experiencias vividas las traduzco en agradecimiento y reflexión dedicada a Zoyla Teresa, mi madre-autora de mi existencia y formación, a Katty Cedeño, Dr. Juan Pablo Loor Tuárez, mis hijos hermanos, familiares, amigos, y al personal médico integrado por mis apreciados amigos Dra. María Alejandra, de nobles sentimientos humanitarios, Dra. Alicia Vera, de carácter angelical y Dr. Luis Layedra, el mimado de las Sras. enfermeras, entre ellas mi madrina Genoveva.
¡Deseos de vivir!.. A la vida hay que nutrirla de esperanzas, si no amas el “hoy” ya odias el “mañana’.
¿Quién no tiene penas en el alma, quién no arrastra la inclemencia de un pasado?..
Aprende a sonreírle a la vida en cada amanecer de las auroras, y pon un halo de aliento en tu mirada, para que haya en ti un pronto advenimiento de alegría, y suspires intensamente que hay alguien superior que te mira más allá del firmamento, para darte la mano en el preciso momento, como las extendidas por el Dr. Wiliam Oliveros Alvear, y su equipo médico que le acompaña.
Recordando sus sabias palabras al inicio de su intervención, me dijo: “Su estado de salud es muy delicado, solo tenemos un punto a su favor, que es su deseo de vivir, Ud. nos pone su cuerpo y nosotros con la ayuda del Señor pondremos nuestras manos”.
Hasta pronto, con todo afecto. José
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