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Cuando un anillo confirma el amor

El hijo celoso llegó a la boda. Tomó dos fotos y abrazó a su madre. Le decía que posara y agarrara al novio. María López lo escuchó y tomó a Francisco Franco por la mano. Sonrió hasta que sus ojos se achinaron tras los lentes.

Sábado 06 Diciembre 2014 | 08:00

Miró fijamente a la cámara y justo cuando el flash salía, un beso suyo se estampó en la mejilla de Don Francisco. 
El hijo, al que meses atrás le parecía incómodo ver al su madre de 66 años con un novio, dejó escapar una sonrisa y  abrazó a la pareja  de una forma tan efusiva que María se le salieron un par de lagrimas. 
El matrimonio de las cinco parejas de adultos mayores estaba por empezar. 
Todos esperaban ansiosas en el auditorio del Patronato. 
A Catalina Zambrano la sentaron en una silla para  retocarla. Los pinceles recorrían su rostro  labrado por el tiempo. Las canas apenas se asomaban en su teñido cabello.
Su novio, Eleuterio Calderón, esperaba calmado el momento. Le dieron una guayabera blanca para la boda. Para que se casara como lo había prometido hace 60 años. 
A las 10h00 empezó la boda civil y tres parejas se dieron el sí frente al alcalde Jorge Zambrano. 

Minutos después, y ya con el auditorio lleno, el padre Alberto Benavides se colocó en el altar improvisado. 
Las novias vestían de blanco y los asistentes formaron una corredor hasta la entrada. A Víctor López se le achicaban los ojos de la emoción. Miraba a su esposa Olga con un ternura contagiante. Como si fuera sólo su matrimonio y no el de cuatro pareja más el que se celebraba.
La boda.  El sacerdote empezó a tomar los votos matrimoniales en un momento en el que la gente sacaba sus cámaras y celulares. 
Les hizo la pregunta de rigor, esa de que trae recuerdos a la mente y hace que la piel de enchine. 
Aquilino Palma se fundió en beso con Laura Macías. Fueron cuatro segundos intensos en los que la gente aplaudió y soltaron suspiros que terminaron en un “ahhhhhhhh” lleno de ternura. Aquilino prometió que la amará hasta la muerte. Hasta el último día  de su vida.  
La boda seguía y Víctor López le dio a su Olga un beso de película. De esos en los que se agarra a la pareja por el cuello  y se la besa durante seis o siete segundos que parecen eternos. 
Los asistentes eufóricos aplaudían mientras que la canción de Ave María marcaba la terminación del evento. Los novios intercambiaban miradas, se daban besos, se abrazaban. Catalina dijo que al fin su Eleuterio le cumplió la promesa de casarse. Es que casarse a esa edad como que le da un toque distinto a todo. Porque como dijo el padre Alberto, “estos novios ya se han demostrado todo el amor, ahora solo lo están confirmando con un anillo”. 
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