Actualizado hace: 3 horas 55 minutos
Childerico Cevallos Caicedo
La táctica de lo subliminal

Contrariando unas expresiones de Francisco X Swett, “la mejor forma de malinterpretar el presente y desviar el futuro es desconociendo e irrespetando la historia”.

Domingo 30 Noviembre 2014 | 04:00

 Las últimas acciones para diversión popular, como la presentación de la boricua Olga Tañón, del colombiano Jorge Celedón y la realización de un concierto de música religiosa en el lugar donde por años estuvo prestando grande servicio el, ahora, arbitrariamente cerrado aeropuerto Reales Tamarindos, sin pretender restar lo exitoso de la multitudinaria concurrencia ni la gran satisfacción popular lograda, para algunos - entre los que me incluyo - conllevan un subliminal mensaje a ser impregnado inicialmente en el subconsciente del portovejense y manabita.

¿Cuál? Ese mismo.  No es difícil pensar que se trataría de guiar la opinión colectiva hacia lo conveniencia de la utilización de este sector de la capital manabita en menesteres diferentes a lo relacionado con el sistema aeronáutico, servicio aquel que fuera negado a los portovejenses y manabitas por la entronizada e impositiva revolución del cambio, mermando las posibilidades de desarrollo cantonal y provincial al cerrarse, abusivamente y a la fuerza, esta puerta de entrada del crecimiento colectivo.
Se continúa con lo subliminal al empujar hacia allá a los comerciantes de juguetes, a los vendedores de monigotes y artículos de fin de año, incluso se cruzó la idea - que no prosperó - de que pudiera servir de base al concurso de años viejos, centralizando casi todo negocio popular de fin año en ese lado de la ciudad.
Como motivación y enganche se anuncia la instalación de un conocido circo que funcionaría todo el tiempo festivo, al igual que otros atractivos.  La política de dar circo se concreta, falta el pan. 
En este punto vale aclarar: ante la facilidad de tergiversación de algunitos, muy veloces con la lengua pero pesados para reflexionar, me anticipo a dejar clarito que esta opinión no está contra aquel necesario y prioritario ordenamiento de la urbe porque es lo que  permanentemente hemos propugnado; pero sí constituye la misma voz opositora a que desaparezca ese bien millonario llamado aeropuerto, herramienta que, además de progreso, sirve para ubicar y posesionar a Portoviejo en el mapamundi de la aeronavegación internacional.
Y pregunto lo que me han preguntado, ¿por qué no se utiliza el parque La Rotonda para estos espectáculos, donde hay una concha acústica que pudo haberse mejorado con los recursos – propios o extraños – utilizados en las tarimas y más elementos que levantaron como escenarios dentro del Reales Tamaridos?
Para unos esto será como tirar piedras a la luna, pero hay que recordar que a ésta no solo ya se la pisó, sino que se ha llegado mucho más allá. Y con el precio del petróleo de caída , mejor hay que bajarse de las nubes y asegurarse con firmeza en
la tierra. Hay que proteger el aeropuerto, que ahora cuenta, junto a la negra pista, con luminarias como cirios velando a un difunto.
 
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