Actualizado hace: 4 horas 37 minutos
Isaac Avellán Cedeño
La restauración Conservadora (ii)

En los últimos treinta años, al calor de la resistencia del neoliberalismo, creció entre los pueblos del Ecuador una tendencia mayoritaria por el cambio, alimentada desde posiciones democráticas y de izquierda. La movilidad social y política alcanzada provocó importantes cambios, la derecha tradicional y sus tesis resultaron arrinconadas.

Jueves 20 Noviembre 2014 | 04:00

Un hito trascendente en este proceso fue la aprobación de la Constitución, cuyos principios y derechos, recogen en buena medida la plataforma levantada por las organizaciones populares por décadas.

Pero, la actitud entreguista del gobierno al firmar el TLC con Europa, las concesiones a favor de las transnacionales petroleras, mineras y telefónicas, el agresivo endeudamiento con China a cambio de las reservas de petróleo, la restauración del sometimiento al FMI y BM, no son expresiones de un cambio que afirme la soberanía, al contrario  son evidencia del reforzamiento de viejas y nuevas cadenas que mantienen la dependencia del país.
La economía del Ecuador, sigue basada en la exportación agrícola, productos del mar, y petróleo. La modernización correísta, conserva una matriz productiva en esencia extractivista y exportadora de materias primas, manteniendo un capitalismo atrasado y dependiente. Cuando el gobierno anuncia un nuevo código  para “modernizar las relaciones laborales”, en el fondo pretende hacer retroceder los derechos y conquistas de los trabajadores, eliminado la libertad sindical, negociación colectiva, recortando la participación en las utilidades y el derecho a la huelga. Conservando así los intereses de los grandes empresarios e inversionistas.
Este gobierno vulnera el derecho a estudiar a miles de niños y jóvenes, cerrando escuelas bilingües, eliminando el libre ingreso a las universidades, cuando se quita competencias a la justicia ancestral, o se restringe la gestión comunitaria del agua, se vuelve al pasado, se conservan prácticas coloniales y racistas, se niega al estado plurinacional, se mantiene la opresión contra pueblos y nacionalidades.
Es tal la preocupación de Rafael Correa, que no le toca más que “asumir en sus hombres la responsabilidad” y sólo “como último recurso” para detener la restauración conservadora, piensa en postularse otra vez a la presidencia en el 2017, claro, imponiendo   la reelección indefinida, al estilo de la constitución de García Moreno,  paladín del Partido Conservador Ecuatoriano.
Le corresponde a las fuerzas democráticas y de las izquierdas, cerrar el paso a la restauración conservadora, avivar la movilización para defender las libertades y los derechos hoy negados,  reencauzar el anhelo de cambio de las mayorías por la trasformación radical del Ecuador.
 
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