Actualizado hace: 2 horas 49 minutos
Crucita
La pinchagua mueve economía familiar

“Parecen máquinas”, gritaba sorprendida y feliz Marisela Domínguez, al observar la habilidad y rapidez de las mujeres que participaban en el concurso de eviscerado de pinchagua en el sector de Los Arenales de Crucita.

Jueves 19 Junio 2014 | 04:00

La ganadora fue Fanny Valdez,  una obrera que en apenas 2 minutos y 16 segundos logró sacarle las vísceras, cabeza y rabo a 140 pescados. 
 
El Gobierno parroquial de Crucita, organizador del evento, le dio premios a ella y a otras de las ocho participantes del torneo.
La presidenta Lorena Chóez  dijo que es una forma de estimular a las obreras del lugar.
Este concurso, que por primera vez se realiza en el sector, es parte de las fiestas de parroquialización de Crucita pero además busca dejar constancia de la importancia de la pesca de la pinchagua en este lugar, donde, según un estudio del Gobierno Provincial de Manabí, cerca de 4.000 personas dependen directamente de esta actividad. 
trabajo. Patricia Ruiz, una de las evisceradoras, señaló que la economía de los habitantes depende de este producto, por lo que están pendientes de las noticias sobre una posible salida de los mesones, ya que debido a los aguajes la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos ha solicitado que los mesones y las cabañas salgan del lugar.
Francisco Saltos, vocal de la Junta Parroquial, señaló que una suspensión de labores en esta actividad generaría un problema social debido a la cantidad de dinero que mueve. 
Señaló que este trabajo genera una cadena económica con varios eslabones, como la persona que recibe 1,50 dólares por cada tacho de pescado que limpia y que al día puede ganar hasta 60 dólares si completa 40 tachos. Hay familias enteras dedicadas a este trabajo, indicó.
reubicación. Otros ingresos llegan para los pescadores, cargadores, dueños de lanchas, barcos y dueños de camiones que hacen los fletes para llevar la pinchagua limpia hasta las enlatadoras, donde pagan entre 800 y 1.000 dólares por cada tonelada. 
“En este negocio ganan hasta los que venden la comida a los trabajadores”, dijo. Se calcula que al día se mueven 5.000 dólares en el sector, por ello señaló que hay que tener un plan de reubicación para no sacarlos y dejarlos sin trabajo. Por ahora, indicó, buscan el terreno más apropiado para ubicarlos.
En el sector también se culminan las labores de instalación de una empresa que se encargará de filetear y vender pescado empacado al vacío. El proyecto es liderado por un grupo de 73 mujeres de la zona, quienes cuentan con el apoyo de varias instituciones y aspiran darle un valor agregado a la rica producción del lugar.
Ellos aspiran culminar las instalaciones eléctricas y sacar los permisos sanitarios en un mes para iniciar sus labores.
 
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