Actualizado hace: 14 minutos
Crónica
La mujer que venció el cáncer

Cuando Diana Armijos iniciaba la universidad, a sus 20 años, le dijeron que tenía cáncer.

Miércoles 11 Junio 2014 | 09:19

Los médicos le diagnosticaron la enfermedad en la tibia de su pierna izquierda.

Ocurrió hace siete años. Llevaba días de haber ingresado a estudiar el primer nivel en la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE) en Quito.
Para ella, recibir aquella noticia significó un duro golpe.  
Sentía que sus sueños se terminaban y que su vida no tendría sentido. Tiempo después le amputaron la pierna.
Pero una “bendición de Dios”, como ella dice, llegó a cambiarle la vida.
Hoy Diana, de 27 años, es madre de una niña de un año y tres meses, con quien vive en Quito.
“Cuando a uno le toca vivir una difícil situación piensa que es algo imposible de salir. Fue muy duro para mí, era muy joven y recién comenzaba a estudiar”, expresa.
Diana Armijos es un testimonio de vida. La mujer supo enfrentar su situación, superó el cáncer, formó una familia y continúa cumpliendo sus aspiraciones.
Por tres años debió someterse a quimioterapias. 
Su pequeña es su razón de vida y mayor fortaleza, asegura. 
“La enfermedad está en la cabeza. A pesar de los riesgos, acepté a mi hija. Les digo que nada es imposible”, recalca Diana.
> La superación. Su condición no le imposibilitó cumplir sus metas.
Diana sigue estudiando en Quito. Se prepara en dos carreras: Contabilidad en la UTE y Finanzas en el Instituto América Andino College.
En el segundo centro académico estudia a distancia.
La mayoría de los días, cuando se va a la universidad, Diana no tiene con quién dejar a su hija en casa.
Es el momento en que debe pedir ayuda a un familiar o a un amigo.
“Creo que el mejor ejemplo que puedo dar a mi niña es vivir y seguir adelante”, manifiesta.
En casa le suele acompañar un hermano suyo; su esposo trabaja en El Oro y llega cada 22 días. 
> Trabajo social. Su experiencia aumentó su bondad, dice. Ahora no sólo piensa en ella y su familia o amigos. Para Diana existen muchas personas que pueden necesitar de su ayuda.
Ella camina con una prótesis, que le ha ayudado a recorrer varios sitios de la ciudad en donde creció y se formó como ser humano: La Concordia, provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas.  Allí vive su madre, a quien constantemente visita cada vez que viaja desde la capital.
Sus llegadas a La Concordia son especiales, indica. Diana hace labor social junto a un grupo de jóvenes en dicho cantón.
Los beneficiarios son personas con discapacidad, a quienes Diana les imparte talleres de rehabilitación física. Además entrega juguetes a niños. A ella no le importa viajar, con tal de alegrar a sus semejantes.  Hay ocasiones en que también llega a Manta.
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