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Nadando contra corriente
Nadando contra corriente
Por: Johnny Medranda Mera

Viernes 30 Mayo 2014 | 04:00

E l alcalde de Guayaquil está obsesionado en dragar a 11 metros de profundidad, el canal de acceso a su puerto, que es de aproximadamente 90 kilómetros.

Esta es una inversión que podría superar los 150 millones de dólares. 
Para lograrlo tiene que, primero, violar la Constitución por un tema de competencia en temas estratégicos de la nación; y, segundo, irse contra las directrices del gobierno y su autoridad. 
Nebot, por un lado, dice que el dragado será financiado por una tasa especial que la pagarán las líneas navieras de una manera voluntaria y acordada, y además, me supongo, con una sonrisa en sus rostros. El gobierno, por otro lado, y con absoluta razón, no acepta tal iniciativa, ya que sabe, como lo sabemos todos los que podemos pensar un poquito, que al fin del día estas empresas navieras pasarán esa tasa al costo de flete del importador y exportador, haciendo así nuestro comercio y economía menos competitiva. 
Y ahí se encuentran estas dos partes, el uno empujando para su molino y el otro tratando de empujar al país desarrollando otras alternativas portuarias que le den a nuestro comercio un urgente respiro. 
El gobierno dice que alternativas portuarias pueden ser Chanduy, Posorja o Manta, en temas de aguas profundas.
Además de una especialización de los puertos y reestructuración de las portuarias. 
¡Hay un norte!. 
La clave es cómo se lo implemente y no sea que por intereses particulares de ciertas partes del país, y con sus bravuconadas, pretendan boicotear tales directrices. 
Esos son los hechos, lo que está pasando ahora.  
Pero en vez de mantener una guerra campal entre el pasado y el futuro, ¿por qué no nos concentramos en el presente e implementamos una solución que beneficie a todo el país, ahora, que es cuando más la necesitamos? 
Manta, puerto de aguas profundas, donde lleguen los buques que jamás podrán entrar a Guayaquil ni porque draguen a 11 metros.
Y Guayaquil como puerto feeder o de cabotaje, donde la carga que llega por Manta en buques de gran calado (buques de 9 mil y 12,000 TEUs), sean transportadas hacia Guayaquil en buques de menor calado (1,000 a 2,500 TEUs). 
Este sistema es normal y el más óptimo en otros países donde los intereses portuario  de la nación priman sobre los particulares. 
Es inaceptable que líneas navieras en nuestro país, por razones muy extrañas u ocultas, tengan que pagar más, arriesgar más y ser menos eficientes ingresando sus buques de mediano calado por Guayaquil que por Manta. 
Ah, cierto, ellos no son los que pagan la factura al fin del día: Somos nosotros, los ciudadanos de a pie.  Nuestra competitividad y el futuro de nuestras industrias están nadando contra la corriente y nuestros bolsillos con ellos. 
Los únicos beneficiados son aquellos que quieren vivir y forzarnos a vivir en el pasado.
 

 

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