Actualizado hace: 2 horas 55 minutos
Seaorbiter: El nuevo barco-laboratorio de investigación marina

El SeaOrbiter es una gigantesca embarcación de 58 metros de altura -30 de ellos bajo el agua- y de estética futurista que permitirá, por primera vez, que grupos de científicos observen el fondo de los océanos 24 horas al día durante largas temporadas.

Sábado 28 Diciembre 2013 | 09:32

El proyecto del SeaOrbiter, encabezado por el arquitecto francés Jacques Rougerie, servirá para profundizar en el conocimiento del mundo submarino, ya que hasta ahora sólo se podía observar el fondo del mar de manera discontinua.
Las expediciones de esta futurista embarcación intentarán, entre otros objetivos, encontrar nuevas moléculas que puedan ser útiles en farmacia y experimentar métodos más sostenibles para criar peces. 
Construcción. La nave se empezará a construir en unos astilleros cercanos a Nantes (Francia) en el 2014, cuando se reúna todo el dinero presupuestado, porque todavía falta recaudar una cuarta parte de los 47,8 millones de dólares necesarios, según explicó Rougerie.
Y, a principios del 2016, el barco de aluminio aleado zarpará hacia el puerto de Mónaco, desde donde iniciará el primer viaje por las aguas del mar Mediterráneo.
En esta aventura los científicos de la tripulación buscarán nuevas especies, especialmente en zonas poco exploradas, como las fallas y fosas.
También habrá un equipo de submarinistas que se sumergirá en áreas poco profundas para intentar encontrar vestigios de antiguas civilizaciones, en un proyecto que cuenta con la colaboración de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Ruta. El año siguiente, el centinela del mar continuará su ruta por el océano Atlántico, con el objetivo de descubrir las 10 mil montañas submarinas que se estima que hay y que todavía no se conocen. 
Además de las observaciones que se realizarán desde el interior de la nave, el SeaOrbiter contará con diversos aparatos de exploración equipados con cámaras y con un submarino no tripulado que puede descender hasta los 6 mil metros de profundidad.
Toda esta tecnología de punta estará al servicio de una tripulación de entre 18 y 22 personas, entre las que habrá 4 investigadores que trabajarán en diferentes proyectos a bordo de la nave y 2 científicos que vivirán todo el tiempo en una zona con la misma presión atmosférica que el fondo del mar, lo que permitirá reducir el tiempo de preparación de las inmersiones. 
Diseño. El SeaOrbiter se ha diseñado con una estructura muy vertical que, combinada con un disco horizontal submarino, permite conseguir una mejor estabilidad, de manera que la embarcación podrá navegar a la deriva, según explicó Rougerie. 
Así, sin los ruidos del motor que aumentarían la contaminación acústica, los científicos observarán más fácilmente, desde un puesto de vigía situado a 18,5 metros de altura, a cetáceos y aves marinas para conocer mejor sus movimientos migratorios y sus formas de comunicación. 
También los organismos más pequeños, como el plancton, estarán en el punto de mira del SeaOrbiter, que contará con laboratorios para analizar las muestras de agua y buscar nuevas moléculas que después se podrán aplicar en farmacia.
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