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SEÑOR, NO ME  DESCUIDES
SEÑOR, NO ME DESCUIDES
Por: Claudio de Castro

Martes 24 Diciembre 2013 | 05:00

Este año fue increíble. Le dije a Dios: “Señor... hazme un instrumento de tu paz”. Y me sumergió en un conflicto que nunca esperé. Dios se toma muy en serio nuestras palabras.

 ¿Cómo podría ser un instrumento de su paz? Necesitaba tenerla, para poder llevarla a los demás. Y la encontré una mañana de oración en un pequeño oratorio. 

Fui a visitar a Jesús en el Sagrario. Me quedé con Él y de pronto experimenté esta paz sobrenatural, inimaginable, que sobrepasaba el tiempo y se desbordaba en mi interior.  Escuchaba estas dulces palabras: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. (Jn 14,27)
Salí impactado, transformado. Sabiendo que algo importante había ocurrido. Entonces hice lo que estuvo a mi alcance, pero nada ocurrió para mejorar la vidas de muchos a mi alrededor. Aprendí que lo inalcanzable, lo inesperado, lo verdaderamente importante, lo hace Él. Nosotros somos apenas un reflejo imperfecto, de ese Inmenso Amor que todo lo puede. Y aún así, nos pide amar. Aprendí que la humidad le agrada a Dios. Que debemos ser pacientes y confiar en Él.
Cuando se dispersa la tormenta, el panorama se aclara y comprendes que nunca estuviste solo. Dios siempre estuvo allí, en medio. Esperando por ti. Que corrieras a sus brazos paternales, como un pequeño corre hacia su padre, para ser abrazado y consolado. Suelo imaginar a Dios ilusionado, como un papá que ve a su hijito caminar por primera vez... y lo llama, le sonríe y lo anima a dar cada paso.
Soy consciente ahora que Dios vive ilusionado por ti, por nosotros. Su Amor infinito nos envuelve y nos sustenta. Un sacerdote me contó que san Felipe Neri solía decirle a Jesús: “Señor, no descuides a Felipe”. Me encantó la historia. Desde ese día tomé para mí esa bella oración y ahora le digo: “Señor no descuides a Claudio”. Y la uso también para los demás: “Señor, no descuides a.....” consciente que Jesús me escuchará y te escuchará.  Él siempre nos escucha.  Es mi mejor amigo, desde la infancia. Mi gran amigo.
¿Qué aprendí este año? Que debemos dar lo mejor de nosotros. Que nos toca confiar un poquito más.
Dios NUNCA te va a abandonar.  
Vives en Su presencia, está en ti, a tu lado, contigo. Y te ama.
 
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