Actualizado hace: 50 minutos
María Teresa Cedeño Carreño
El sueño de un buen gobierno

C on ordenamiento y un rumbo definido de desarrollo y de interés público vemos al doctor Humberto Manabí Guillem Murillo, en su puesto de comando, en su calidad de alcalde de Portoviejo, protagonizando un rol muy activo en la construcción del futuro del cantón.

Viernes 16 Agosto 2013 | 00:00

 Los proyectos y obras no se construyen en la improvisación y menos aún con conceptos y aspiraciones o con un discurso político electoral; el proyecto y las  obras se construyen con planificación operativa y estratégica que jerarquice y establezca prioridades de interés público, definiendo estrategias, políticas, metas y objetivos; con una gestión evaluada por objetivos y resultados y, sobre todo, con rendición de cuentas.

La planificación operativa se articula con la planificación estratégica mediante la gestión por objetivos y resultados. La planificación, en general, es un instrumento para dar coherencia a los diversos actos de gobierno con razones de interés público. La única y exclusiva razón de la planificación es la de pensar  antes de actuar, para que los objetivos y las razones sean alcanzados. Es evidente que en Portoviejo se han producido avances con el actual Gobierno Municipal, el alcalde, Dr. Humberto Guillem Murillo, y sus 13 concejales, con motivación y responsabilidad, en un círculo virtuoso y de respeto, estimulando la excelencia y la eficiencia, con tradiciones y experiencias, han sabido dirigir y administrar la institución municipal; y, por ende, nuestro querido Portoviejo.
Vemos con mucha aquiescencia las excelsas obras públicas construidas por esta administración; tenemos, entre muchas obras: El puente Puerto Real, que fue una promesa de campaña del doctor Humberto Guillem, la misma que se hizo realidad y fue entregada a la comunidad; las calles de hormigón, las calles reconstruidas y otras obras importantes; sumados los proyectos macros que están en estudios y procesos, que ojalá el doctor Humberto Guillem los pueda cumplir. Porque el período de administración de un funcionario con misión y visión se hace tan corto cuando existen grandes planes, propósitos y aspiraciones, que lamentablemente se truncan cuando culminan sus funciones encomendadas por el pueblo. 
Con organización, planificación, control y con un amplio respaldo del Ejecutivo, “lo que constituye la médula de la eficiencia administrativa”, existen resultados  efectivos con razones de interés público, asociados al progreso de la sociedad, cumpliendo sus metas y objetivos de “el sueño de un buen gobierno”.
 
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