Actualizado hace: 25 minutos
Problema
RECHAZAN EN TAXIS Y BUSES A PERSONAS CON DISCAPACIDAD

César Sánchez, de medio siglo de edad, vive en el entorno céntrico bancario de la ciudad. No puede caminar por una lesión medular tras un caída hace 9 años. Todos los días tarda una hora en lograr que un taxi se detenga para llevarlo al trabajo, mientras espera sentado en su silla de ruedas.

Miércoles 07 Agosto 2013 | 00:00

“Los taxis pasan de largo, los conductores como que no ven a nadie”, expresó Sánchez, quien labora en la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), en la vía a Crucita.
Considera que es una forma de discriminación. “Una discapacidad no nos hace menos que a otras personas. Pedimos un servicio y no lo brindan”, enfatizó al tiempo de recordar que “los oficiales de buses también maltratan”.
José Quinteros, presidente de la Asociación de Personas con Discapacidad de Portoviejo (Adispor), señaló que ayer envió un oficio a José Antonio García, director provincial de la ANT, para que convoque a una reunión a los dirigentes de las tres cooperativas de buses urbanos: Portoviejo, Ciudad del Valle y Picoazá. Esto porque algunas unidades no los llevan.
Respecto a los taxistas, indicó que se debe planificar otra reunión en lo posterior. El objetivo es que se respete el derecho constitucional de no ser discriminados, dijo.
 
 OTRO CASO. Mientras tanto, a Eugenio Cuenca le falta la pierna derecha, como consecuencia de la diabetes que sufre. Viene todos los días desde 24 de Mayo a Portoviejo y no lo quieren llevar en los transportes, y cuando consigue subir a alguno no le ayudan y tiene que trepar como sea, golpeándose en el intento.
Muestra su pierna izquierda con rastros de los golpes al subirse a taxis y buses.
Y para que uno de estos vehículos se detenga, tiene que solicitar ayuda a otros peatones, que obligan a los conductores para que puedan llevarlo.
 
 TAXISMO. Walter Gilces, gerente de la Unión Provincial de Operadores de Transporte de Taxis de Manabí, admitió que a veces se les escapa la situación y hay compañeros que no aplican el servicio y la prioridad que tienen las personas con discapacidad.
Asimismo, expresó que se cobra el 50 por ciento del valor real de la carrera.
Sin embargo, Sánchez manifestó que los taxistas también  le piden a él entre 2 y 3 dólares hasta la oficina. “Es que cobran de más por subir la silla al carro”, explicó.
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