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CARTAS MAGNAS

La estructuración de Ecuador desde 1830 y sus 18 refundaciones

Domingo 25 Febrero 2007 | 19:54

En la borrascosa historia política del Ecuador, desde sus inicios como República, las asambleas constituyentes fueron el instrumento utilizado para designar a dedo al Presidente, con la intención de legalizar de cierta manera las proclamaciones de jefaturas supremas, en la mayoría de los casos, u otorgarle el mandato a la misma persona que presidía la convención, en otros.

Y esa atribución proviene justamente del espíritu de lo que es una asamblea constituyente: un organismo de plenos poderes, representativo, extraordinario y temporal, que está investido de la tarea de elaborar la Constitución del Estado, de establecer las reglas fundamentales del ordenamiento jurídico estatal de una nación. Luego eran redactadas las constituciones, cuyas estructuras se acercaban sobremanera a las conveniencias que proporcionen una administración sin obstáculos del Presidente de turno. Todo esto alternado con periodos de elecciones, pero que no fortalecieron la democracia, provocando la inestabilidad que desembocaba siempre en la solución constituyente de la instalación de una asamblea, con el pretexto de instalarse especialmente para elaborar la Constitución tras romperse el orden constitucional anterior. Así, de esa manera, como en los movimientos telúricos, de remezón en remezón la estructuración del Ecuador, mediante la Carta Magna de 1830, ha tenido 18 réplicas. Constituyentes y constituciones Para el 13 de mayo de 1830 se contaba con la formación de un estado libre e independiente, tras la separación del Distrito del Sur de la Gran Colombia. Y como una asamblea constituyente se instala al surgir un Estado, la independencia de un país o de su separación de una federación, se reúne en agosto la primera convención en Riobamba, presidida por José Fernández Salvador. Esta asamblea eligió al primer presidente de Ecuador, a Juan José Flores, y como vicepresidente a José Joaquín de Olmedo. Un mes después emitió la Carta Magna, donde se denominó como Ecuador a la novel nación, conformada con los departamentos de Quito, Guayaquil y Cuenca. El 22 de junio de 1835 se instala la Asamblea en Ambato, bajo el liderazgo de José Joaquín de Olmedo, y el 13 de agosto promulga la segunda Carta Política, nombrando presidente de la República a Vicente Rocafuerte, y a Juan Bernardo de León, vicepresidente. Al terminó del período presidencial de Rocafuerte en 1843, Flores se proclama jefe supremo y convoca una Asamblea Constituyente que posteriormente lo elige Presidente por un periodo de ocho años, tras instalarse en Quito presidida por Francisco Marcos y aprobando el 1 de abril la tercera Constitución, conocida como “Carta de la Esclavitud”. En 1845, en plena Revolución Marxista” se reúne en Cuenca la Asamblea Nacional, presidida por Pablo Merino, y el 8 de diciembre expide la cuarta Constitución, la que nombra Presidente a Vicente Ramón Roca. Otra Asamblea es instalada en Quito en 1851, y bajo la presidencia de Ramón de la Barrera, el 27 de febrero dicta la quinta Constitución, designando Presidente a Diego Noboa. Sin embargo, un año después Guayaquil es sede de la Asamblea liderada por Pedro Moncayo, que el 6 de septiembre de 1852 dicta la sexta Carta Política y elige como Jefe de Estado a José María Urbina. Luego, desde el 10 de abril de 1861 entra en vigencia la séptima Carta Política de la República. La Asamblea reunida en Quito, presidida por Juan José Flores, nombra a Gabriel García Moreno como Presidente. Este en 1869 se proclama Jefe Supremo y en mayo se instala en Quito la Asamblea Constituyente, bajo la presidencia de Rafael Carvajal, que emite la octava Constitución, conocida como Carta Negra, la que sólo entra en vigor a partir de su aprobación por referéndum y elige Presidente a García Moreno. En 1878 Ignacio de Veintimilla, proclamado jefe supremo, preside la Asamblea Constituyente reunida en Ambato, la que lo nombra Presidente Constitucional y el 6 de abril se consigna la novena Carta Política del Ecuador. En 1883 se convoca en Quito a la Asamblea Constituyente, presidida por Francisco de Salazar, que nombra Presidente Interino a José María Plácido Caamaño y el 13 de febrero del año 1884 promulga la décima Constitución nombrándolo Presidente Constitucional. Trece años después, la Constituyente reunida en Guayaquil, bajo la presidencia de Manuel Benigno Cueva, el 14 de enero de 1897 expide la décima primera Carta y elige Presidente Constitucional a Eloy Alfaro. El líder manabita vuelve a ser nombrado como tal hasta 1911 el 22 de diciembre de 1906, cuando la Asamblea instalada en Quito y presidida por Carlos Freile Zaldumbide emite la décima segunda Constitución que rigió hasta 1925. Isidro Ayora convoca en 1928 a una Asamblea Constituyente, presidida por Agustín Cueva, que lo nombra Presidente Constitucional y el 26 de marzo de 1929 promulga la décima tercera Carta Política. En 1937 un golpe militar proclama jefe supremo a Alberto Enríquez Gallo, quien en 1938 convoca la Asamblea Nacional que dicta la décima cuarta Constitución y elige Presidente Interino a Manuel María Borrero, quien renuncia siendo reemplazado por Aurelio Mosquera, que disuelve la Constituyente. Quito es sede en 1945 de otra Asamblea, que presidió Francisco Arízaga Luque, expidiéndose el 6 de marzo la décima quinta Carta Política. Un año después se convoca a una nueva Constituyente, presidida por Mariano Suárez Veintimilla, la que le nombra Presidente y el 31 de diciembre redacta la décima sexta Constitución. En 1966 Clemente Yerovi convoca una Asamblea Constituyente, presidida por Gonzalo Cordero Crespo, que designa Presidente interino de Ecuador a Otto Arosemena. Se expide el 25 de mayo de 1967 la décima séptima Carta Política. La décima octava Carta Política, luego de que dos proyectos se sometieran a consulta popular, se aprueba el 15 de enero de 1978 y entra en vigor el 10 de agosto de 1979, cuando asume la presidencia Jaime Roldós. Finalmente, en 1998, la Asamblea reunida entre Sangolquí y Riobamba, y presidida por Luis Mejía, el 5 de junio aprobó la décima novena Constitución, la que entró en vigor con la posesión de Jamil Mahuad, hasta estos días. Sugerencias de un constitucionalista El manabita René de la Torre, ex presidente del Tribunal Constitucional, enfatizó que Ecuador lo que necesita es reformas fundamentales en los organismos de control, los cuales deben brindar informes al pueblo cada cierto tiempo. También señaló que debe haber exclusividad de funciones de las altas autoridades, que se dediquen de lleno sólo al cargo que fue designado y no distraer acciones con las actividades lucrativas privadas. Una reducción en la escala de las remuneraciones también debe estar determinada. Además, prohibir la reelección inmediata, pues eso incentiva el cacicazgo. No obstante, la actual Constitución (1998) tiene cosas buenas que no necesitan ser cambiadas, argumentó. Igual, tenga una nueva estructuración el país, todo depende de los ecuatorianos. No es la norma, sino la conducta impúdica de ciudadanos que no respetan la Carta Magna. “El problema es la malicia humana, para locuaz no hay ley”, dijo. REFORMAS CONSTITUCIONALES La Carta Política de 1978 rigió los períodos constitucionales hasta 1998; sin embargo, tuvo reformas a su contenido. A continuación, dichas reformas en torno al ámbito del control constitucional: 1983.- Hasta ese año era la Corte Suprema de Justicia la que suspendía las leyes y otras normas generales por inconstitucionalidad y debía someter su decisión al Congreso Nacional, facultad que es en ese año trasladada al Tribunal de Garantías Constitucionales. 1992.- En virtud de las reformas de este año la decisión del Tribunal de Garantías Constitucionales ya no se somete a la Legislatura sino a la creada Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. 1996.- Es en este año cuando se perfecciona la magistratura especializada de control a través del Tribunal Constitucional, cuyas decisiones son de última y definitiva instancia.