Actualizado hace: 4 horas 22 minutos
Operación bajo hipnosis

La tarde del 7 de junio de 1962, aquejado de fuertes dolores abdominales, llegó a la Clínica Santa Teresa de Portoviejo, ubicada en las calles Bolívar y Rocafuerte, el campesino Simón Párraga Zambrano, de 40 años de edad, residente en Tosagua.

Jueves 29 Junio 2006 | 21:07

El diagnóstico: apendicitis aguda a punto de convertirse en peritonitis. Cuando el médico Julio Villacreses se aprestaba a entubar –proceso anestésico- se percató que el paciente presentaba tumoración a nivel de la traquea y una visible huella por habérsele practicado una operación de tiroides. En esas condiciones era imposible aplicar anestesia. Todos se miraron desconcertados. Ante lo delicado del caso, el Dr. Julio y su hermano, el cirujano Luis Villacreses, tuvieron una idea salvadora: “llamemos a Elio David Cobeña Vinces”. El portovejense Elio David tenía a la sazón 26 años y hacía cinco, aproximadamente, se había apasionado por la hipnosis. Estudioso y ético, había comprendido que la hipnosis podía ser un espectáculo pero también un recurso de enorme importancia para ayudar a sus semejantes. En lo primero, se había presentado en teatros de Portoviejo y otros cantones de Manabí. Personas que asistieron a sus funciones recuerdan las hilarantes situaciones en que caían algunos voluntarios en el famoso Teatro Victoria de la capital provincial. En lo segundo, Elio atendía a pacientes nerviosos y aplicaba, con éxito, terapias a personas aquejadas por alcoholismo y problemas nerviosos. El doctor Augusto Pérez Montesdeoca, prestigioso médico manabita que aún ejerce, había aprendido técnicas de hipnosis precisamente a través de Elio, y apoyaba algunas de sus experiencias médicas con esas técnicas. Envestidos como estaban del principio de solidaridad, Cobeña y Pérez estuvieron prestos al llamado de los personeros de la clínica. Ante las palabras de Elio, el campesino se iba sumergiendo en las profundidades insondables del sueño hasta quedar completamente hipnotizado. En dos y media horas el paciente fue operado y salvado. Estuvieron presentes en el acto quirúrgico el doctor Julio Villacreses Colmont, el doctor Luis Villacreses Colmont (cirugía), el doctor Arnaldo Calderón, el doctor Augusto Pérez Montesdeoca (controló los signos vitales) y las enfermeras Alda Ramírez y Libia Estrella. Al despertarse, el paciente no sintió dolor, cumpliendo fielmente la orden post hipnótica impartida por Cobeña. El caso fue presentado en la octava asamblea de médicos del Ecuador, realizada en Portoviejo ese mismo año, y, de acuerdo a recortes que reposan en poder del doctor Teddy Cobeña, hijo del hipnotizador, comentado en la prensa europea, concretamente por la revista Rassegna de Francia. En Ecuador el suceso, que provocó entusiasmo y hasta polémica, se comentó en diarios y revistas. En años recientes, destaca una reseña en un libro del Señor Eduardo Pérez Montesdeoca y artículos publicados en revistas médicas de Manabí. Lamentablemente, como ocurre muchas veces en nuestro país, no se ha patentado este hecho inédito hasta entonces en América, que puso a Portoviejo en el mapa médico del mundo.
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