Actualizado hace: 32 minutos
SANTO DOMINGO
Los hombres también sufren

En la actualidad los hombres se han decidido a denunciar los casos de violencia.

Lunes 15 Abril 2013 | 12:14

La violencia física no sólo la padecen las mujeres sino también los hombres. 

Un fiel testigo de ello fue Antonio Gallo, quien fue agredido por su mujer luego de suscitarse una pelea entre ambos.
El día de la discusión Gallo fue atendido por personal del Cuerpo de Bomberos ya que se encontraba herido en la cabeza.
Él comentó a los paramédicos que su esposa agarró un vaso grande de vidrio y se lo quebró en la cabeza provocándole dos heridas en la frente, haciendo que fuera llevado al hospital Gustavo Domínguez. 
El jueves en la noche otra pareja discutió en el interior de su domicilio y ambos se agredieron físicamente causándose heridas.
 
Cifras. Para Verónica  Sosa, encargada de la Comisaría de la Mujer y la Familia, en la actualidad los hombres han cambiado su manera de pensar y también denuncian los casos de violencia de los que han sido víctimas.
“Ahora los hombres han dejado de lado el machismo y se atreven a denunciar si han sido víctimas de violencia por parte de una mujer u otra persona”, indicó la funcionaria.
Agregó que antes no se denunciaban con frecuencia estos casos porque existía el desconocimiento de que la Comisaría no sólo está al servicio de las mujeres sino también de los hombres.
En lo que va del año en la Comisaría de la Mujer y la Familia 151 hombres han tomado la decisión de denunciar casos de violencia hacia ellos, sean de forma psicológica o física.
De esta cifra 119 han sido de carácter civil (psicológica) y 32 de forma penal (física).
En enero se registraron 46 denuncias, en febrero 37, marzo 55 y en lo que va de abril 13.
La funcionaria además explicó que existen ocho medidas de amparo que protegen al hombre como a la mujer. 
Éstas son: conceder las boletas de auxilio que fueren necesarias a la mujer o demás miembros del núcleo familiar; ordenar la salida del agresor (a) de la vivienda, si la convivencia implica un riesgo para la seguridad física, psíquica o la libertad sexual de la familia; imponer al agresor(a) la prohibición de acercarse a la agredida en su lugar de trabajo o de estudio; prohibir o restringir al agresor el acceso a la persona violentada; evitar que el agresor(a), por sí mismo o a través de terceras personas, realice actos de persecución o de intimidación a la víctima o algún miembro de su familia; reintegrar al domicilio a la persona agredida disponiendo la salida simultánea del agresor(a), cuando se tratare de una vivienda común, impidiendo que retire los enseres de uso de la familia; otorgar la custodia de la víctima menor de edad o incapaz a persona idónea y ordenar el tratamiento al que deben someterse las partes y los hijos menores de edad si fuere del caso.
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