Actualizado hace: 45 minutos
El día que el Papa no escuchó

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Lunes 08 Abril 2013 | 18:48

 La historia del arzobispo de El Salvador, Óscar Romero, es para no olvidarla. Eduardo Galeano la recuerda en una crónica corta y contundente en el libro “Espejos”.

En 1979, Romero viajó al Vaticano y rogó por una audiencia con el papa Juan Pablo II.
Lo tuvieron tonteando. Por fin, poniéndose en la fila de los fieles que esperaban la bendición, uno más entre todos, Romero sorprendió a Su Santidad y pudo robarle unos minutos. Intentó entregarle un voluminoso informe, fotos, testimonios, pero el Papa se lo devolvió:
—¡Yo no tengo tiempo para leer tanta cosa!
Y Romero balbuceó que miles de salvadoreños habían sido torturados y asesinados por el poder militar, entre ellos muchos católicos y cinco sacerdotes. El jefe de la Iglesia lo paró en seco: —¡No exagere, señor arzobispo! ¡Ustedes deben entenderse con el Gobierno! ¡Un buen cristiano no crea problemas a la autoridad! ¡La Iglesia quiere paz y armonía! 10 meses después, el arzobispo Romero cayó fulminado. El disparo le atravesó cuando estaba alzando la hostia.
 
POR FREDDY SOLÓRZANO
fsolorzano1969@yahoo.es
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