Actualizado hace: 27 minutos
Jacinto García Delgado
Reflexión con letra mayúscula

Así de sencillo...El favor humano tiene que ser el espejo donde se mire en “silencio” quien lo realiza, porque deja de ser tal si la jactancia vive en él.

Jueves 04 Abril 2013 | 00:00

Entonces, lo que hace la mano izquierda no lo debe saber la derecha. Curioso adagio popular que en toda extensión de la palabra nos lleva a una REFLEXIÓN con letra mayúscula, por el cual quien repite y recalca el favor personal concedido pierde prestigio y credibilidad en la comunidad 
Nadie es dueño absoluto. Por eso, es buena que la recompensa no sea exigida ni de manera personal tampoco por intermediarios. Si esto ocurriera, una de las manifestaciones más expresivas de la solidaridad humana habría muerto y quienes la planean y la ejecutaran se convertirán en los poseedores únicos del individualismo y personalismo.
Tampoco podemos suponer que sea un modelo de la perfección, no lo es, desde luego porque siendo obra de la imperfección humana se halla siempre en la posibilidad de equivocarse y si lo está, debe comportarse con la serenidad indispensable para analizar y enmendar, si es el caso.
En efecto, los manabitas y ecuatorianos se preguntan:¿Cuál es la diferencia entre el favor humano y el político? El primero, cuando implica que graviten en él los dotes personales de quien lo cristaliza, el segundo, limitado al pago del voto electoral o al cumplimiento en el desempeño del cargo.
La verdad es que la velocidad y el tiempo de los que viven repitiendo un hecho, ha llegado a tal punto que pareciera que su vida depende de esa persona y de ese hecho. Los ejecutores políticos destinados a comprender y a emplear los recursos económicos de la fundación pública en la tarea de construir y reconstruir los pueblos, directamente tienen que estar relacionados con el buen control que ejerza sobre aquellos. De lo contrario sería un servidor público sin eco y sin conciencia que no podría responder en los ojos y oídos de sus conciudadanos
Lo sabemos y deben saberlo. No son grandes los que se limitan solo a repetir la ayuda concedida que debe de ser de sí y para sí. Por excelente y estimable que involucre intereses individuales y colectivos debe quedar grabado en el espíritu de cada uno, debido a que los éxitos ciertos o supuestos son del futuro.
Reflexionando: El favor tiene que expresarse con hechos verdaderos, es decir, lo que se promete debe cumplirse y no eludirlo de manera hipócrita.      
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