Actualizado hace: 4 minutos
Francisco: hijo pródigo y talentos
Francisco: hijo pródigo y talentos
Por: Ricardo Trotti
info@ricardotrotti.com

Martes 02 Abril 2013 | 00:00

Para muchos fue premonitoria la lectura del Evangelio sobre el hijo pródigo que se leyó el domingo anterior al cónclave cardenalicio.

Creyeron que la elección de un Papa latinoamericano serviría para acoger a los fieles que se fueron a otras religiones, diezmando al catolicismo del 85 % al 65 % en las últimas dos décadas en la región.

Pese a esa urgencia, creo que contener el éxodo será consecuencia, pero no prioridad del nuevo pontífice. La misión de Francisco parece más inclinada a mostrarle a América Latina cómo ha desaprovechado sus talentos, aquellos que abrazados en el estribillo de Nino Bravo: “Cuando Dios hizo el edén, pensó en América”.
El énfasis de las primeras enseñanzas políticas de Francisco – evidentes en su libro “Sanar la corrupción” – hablan de combatir la corrupción para desactivar la pobreza, la desigualdad y la inseguridad, los peores vicios que carcomen a los países latinoamericanos.
Aunque su misión no es política, es evidente que su presencia y tarea pastoral influirán cambios en la región, como ocurrió en Argentina, donde el Gobierno manifestó predisposición al diálogo, algo inaudito antes de la primera audiencia de Cristina Kirchner en el Vaticano.
Francisco es un Papa que la gente siente cercano por origen, actitudes y ejemplos. Que le dio nuevo valor a la humildad y a la austeridad, que considera que los peores pecados son la soberbia individual y la corrupción institucional, como describe en su biografía El Jesuita.
La elección de Francisco, no es tanto una revolución por su origen, como por ser parte de una región que todavía no pudo abrazar sus talentos; donde la riqueza está en manos de pocos y la pobreza de muchos.
Si bien la región está mejor que antes, debido a la bonanza de las materias primas y a una mayor estabilidad política, todavía existen grandes bolsones de pobreza y desigualdad. Pero lo peor, es que la corrupción está en aumento en la región, como señala Transparencia Internacional, ayudando a generar un círculo vicioso donde se alimentan la violencia, el crimen organizado, la desigualdad y la pobreza, debilitando aún más las instituciones democráticas.
Como conocedor de las realidades latinoamericanas y con el mandato de limpiar la Iglesia para lo que ya acuñó una máxima, “Pecados, sí; corrupción, no”, el papa Francisco, sin dudas, podrá ser ejemplo y fuente de inspiración para combatir ese círculo vicioso.
Fue importante su mensaje a comienzos de Semana Santa, al convocar a todos a la acción, a cambiar el mundo, a no permitir que la corrupción se institucionalice y a no desfallecer en el intento: “No debemos creer al maligno que nos dice: no puedes hacer nada contra la violencia, contra la corrupción, la injusticia, contra los pecados. Jamás debemos acostumbrarnos al mal”.
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