Actualizado hace: 35 minutos
Juan Saltos Cantos
Solidaridad con Mery Zamora

Con frecuencia, hay quejas ciudadanas de que no existen lideres y lideresas, que se pongan al frente de nuestros pueblos, para organizarlos y a través de esto, luchar por las reivindicaciones populares.

Martes 02 Abril 2013 | 00:00

Pero cuando se trata de calificar ese requerimiento de líder o lideresa, se confunden las apreciaciones entre el que asiste como “padre” , degradando la autoestima de los asistidos, y el que a través de dar conciencia libertaria, enseña a pelear por sus derechos, consagrados en la Constitución de la República.
Porque una cosa es mover a los sectores populares tras un propósito asistencialista que no da conciencia libertaria, y otra es que a través de  la movilización popular se creen raíces de conciencia política libertaria, no sólo en la persona, sino en la sociedad en general. 
Entonces, los que se ubican en el asistencialismo  cuya concepción populista y reformista, no les deja pensar más allá de los remiendos (bono, vivienda y otros), se enfrentarán con quienes al crear condiciones ciudadanas y sociales libertarias, no se conforman con los remiendos, sino de transformar la realidad, en otra en la que desaparecen todas las tareas, que nos impiden vivir con dignidad. Por ubicarse entre los que no se conforman con los remiendos, es que se persiguen a muchos dirigentes y luchadores populares. Por tomar partido por los que duran durante toda la vida por desarrollar la conciencia libertaria a los pueblos, se los estigmatizan de “tirapiedras” epíteto que trata de invisibilizar la historia de lucha de los pueblos del mundo. Epíteto que tarde o temprano se les quedará sin piso, porque el buen vivir reclama trabajo para todos, exige una vida sin estómagos vacíos, exige una vida tranquila sin miedos ni mordazas, exige una educación de calidad y liberadora, y para esto señores de los “epítetos”, no basta el pragmatismo ni el tecnicismo, sino los verdaderos cambios de estructuras que a toda costa ellos esquivan.
Pero lo más grave, es el grado de indelicadeza, desprecio e irrespeto a la mujer luchadora, a lideresas que ha partido nuestra propia tierra montubia, con el legado del viejo luchador como es el caso de Mery Zamora García, porque duélale a quien le duela es una mujer que se ha convertido en una verdadera encarnación de Flor Modesta Medranda de Chancay, de Filomena Chávez, de las mujeres montoneras y otras. Y que de seguro, de a poco se convertirá en una de las aglutinadoras de millones de mujeres explotadas, que sueñan con tener un mundo más seguro para su familia y la Patria toda. 
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